Foto: alejandro medina

Trece años después de morir en uno de los peores accidentes mineros en la historia de México, 65 trabajadores de Coahuila siguen sin poder descansar en paz

La tragedia de Pasta de Conchos sigue como expediente abierto una década después registrarse; eso significa que 65 familias continúan padeciendo el dolor que causó el fallecimiento inesperado de sus esposos, padres, hijos, nietos, amigos…

Lo peor en todo caso, puede ser que ni los servidores públicos involucrados directamente, ni los empresarios responsables tienen algún interés en cerrar el caso.

Antes de realizar una gira de trabajo este fin de semana por Coahuila, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que se recuperarían los restos de los 63 mineros, cuyos cuerpos no fueron rescatados en febrero de 2006, estuvieran o no de acuerdos los dueños de Minera México, la compañía propietaria de Pasta de Conchos.

Como era previsible, fiel a su estilo, el tema corrió como pólvora y desató una nueva batalla en las redes sociales entre los “fifís” y los “chairos”.

¿Pero qué sucedió con los familiares de las víctimas de la explosión minera, los verdaderamente interesados en la posibilidad de la recuperación de sus seres queridos?

Siendo tantas, las familias de Pasta de Conchos no están siempre de acuerdo en qué es lo mejor para los deudos de los mineros.

Hay quienes, después de recibir su indemnización dieron por cerrado el caso y se dedicaron a vivir lo mejor posible en la nueva realidad que les dejó el accidente minero.

Otros familiares, convencidos de que quienes podían no hicieron lo suficiente para sacar a sus muertos de la mina, mantienen intactos sus reclamos.

Lo condenable, decíamos, es que el asunto se convirtió en tema de choques políticos, donde tirios y troyanos manejan sus discursos –¡por supuesto!– a su conveniencia, sin dejar en paz a las vidas que se perdieron en ese yacimiento de hulla la lejana madrugada del domingo 19 de febrero.

Ojalá, efectivamente, expertos nacionales y extranjeros dictaminen sobre la viabilidad o no de concretar el anunciado rescate,  si no es así, que se honre el recuerdo de los caídos, sin mancillar su memoria con intereses políticos.