Levanto mi mano con temor entre el fuego cruzado de fogonazos electorales.

Temo ser víctima colateral de esos rencores viscerales que dividen a buenos y malos en el maniqueo espectro electoral. Peor aún, me alarma pensar que ninguno de los candidatos a la gubernatura asuma con entereza y responsabilidad el combate al crimen organizado. Tal y como lo hizo el Gobierno actual. Que sin presupuesto pero con voluntad política, asumió el riesgo a cabalidad. 

Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, y Salvador Cienfuegos, Secretario de la Defensa Nacional, han declarado, en distintas ocasiones, que Coahuila es “un ejemplo nacional por la forma en que enfrentó al crimen organizado y mejoró los indicadores delictivos”. 

María Elena Morera, dirigente de “Ciudadanos por una Causa Común”, también ha destacado “los avances de Coahuila en materia de seguridad, como la baja de todos los índices delictivos”.

En este momento, visualizo a alguna lectora o lector diciendo; “son chingaderas, ¿cuál seguridad? Pinche Moreira. Si estamos peor que antes. ¡Éste columnista ya valió!”. 

La petición es compleja: Olvide la calentura electoral. Despójese de cualquier odio o resentimiento justificado o no, que tenga contra el apellido Moreira. Y respóndase con toda honestidad: ¿Dejó Torreón de ser la 5ª (2012), la 18º (2013), y la 48ª ciudad más violenta del mundo (2014)? Sí. En 2015 dejó ese ranking. ¿Considera usted que, en comparación a 2011, su ciudad es más segura para vivirla y disfrutarla?

Si insiste en que todo está peor que antes, le vuelvo a preguntar: ¿Por qué no estarían de acuerdo con usted, los habitantes de las colonias populares del Poniente de Torreón –la Nuevo México, 1ª y 2ª Rinconada, la Morelos y La Fe— donde el crimen organizado se instaló y les destrozó su vida personal, familiar y patrimonial por años? 

Ellos le contradecirían, a pesar de que no han leído el reporte Índice de Paz México 2017, que ubica a Coahuila como el 5º estado más seguro y pacífico del País. 

Será qué mientras ellos quieren PAZ, usted desea ¡PAS! Piénselo.