Mañana se estrena a nivel nacional, incluyendo Saltillo, una película que compitió contra “La Forma del Agua”, de Guillermo del Toro, por el León de Oro de Venecia que finalmente ganó nuestro compatriota.

Nos referimos a “Pequeña gran vida” (“Downsizing”), el más reciente filme del cineasta norteamericano Alexander Payne, de quien recordamos cintas como “La trampa” (“Election”), que además de darle a la actriz Reese Whiterspoon su primer papel de carácter le dio a Payne su primera nominación al Mejor Guión Adaptado de 1999, galardón que en la década siguiente le dio a ganar dos estatuillas doradas en la misma terna tanto por su cinta “Entre copas”, del 2004, como por “Los descendientes” (“The Descendants”), del 2011, protagonizada por el primer actor George Clooney y que por su parte dio el primer papel de importancia en el cine a la joven actriz Shailene Woodley, quien acaba de protagonizar junto a la Whiterspoon la premiada serie “Big Little Lies”.

Pero volviendo a “Pequeña Gran Vida”, esta es la segunda película protagonizada en el 2017 por el actor también ganador de un Oscar como guionista, Matt Damon, que hace uso del género de la sátira para tratar temas de mayor profundidad aunque estos no resulten ser del agrado de espectadores que prefieran cintas escapistas o con menos sustancia como ocurriera con “Suburbicon: Bienvenidos al paraíso”, dirigida por el mencionado George Clooney y que recomendamos en estos mismos espacios cuando se estrenó en pantallas locales el otoño pasado.

En lo que difieren principalmente es que mientras “Suburbicon” nos transporta a unos suburbios de Estados Unidos en los años 50, “Pequeña gran vida” recrea un mundo actual en donde después del hallazgo de unos científicos noruegos de un procedimiento que permite reducir de tamaño a los seres humanos con el objetivo de disminuir la ocupación de espacios de un mundo ya de por sí sobrepoblado y con ello tener por consiguiente tener un mayor abastecimiento de recursos naturales que el mismo ser humano ha ido desgastando.

Años después del descubrimiento, la disponibilidad de acceder a ese procedimiento y habitar nuevos suburbios miniatura alrededor del mundo incluyendo, claro está, a los Estados Unidos, donde al venderse como un nuevo “sueño americano” un hombre común y corriente de nombre Paul Safranek (Damon) y su esposa Audrey (Kristen Wiig) deciden dejar la monótona vida que viven juntos detrás y someterse al procedimiento, el cual desde el mismo proceso de realizarlo les provoca cambios radicales a una vida que de estar caracterizada por el determinismo social ofrecerá como consecuencia la “pequeña gran vida” de su título en castellano.

Como mencionamos al inicio de este comentario, “Pequeña gran vida”, como “Suburbicon”, no es para todos los gustos, pero no por nada además de haber competido con “La Forma del Agua” en Venecia también ha dado nominaciones al Globo de Oro y los premios SAG que se entregan el domingo a la actriz tailandesa Hong Chau por su personaje de Ngoc Lan Tran, una activista que en su caso por castigo ha sido reducida de tamaño e ingresada en “el paraíso” como parte de una clase trabajadora que vive en “hoyos de mierda” divididos por un muro aunque también exista Noruega.

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