Especial

El fin de semana pasado Netflix estrenó una de sus películas más esperadas del último cuatrimestre del año: el más nuevo filme del ganador del Oscar Charlie Kaufman titulada para Latinoamérica “Pienso en el final”.

Esto porque el título más adecuado sería el original al que corresponde “Estoy pensando en terminar las cosas” ya que se basa en la novela del escritor canadiense Iain Reid “I´m thinking of ending things” y es precisamente el hilo conductor de esta historia que tiene como protagonista (cuando menos en apariencia) a una joven (Jessie Buckley, de la serie de HBO “Chernobyl” y la ganadora del Oscar “Judy”), quien llena de recelo hacia su nuevo novio Jake (Jesse Plemons, de la serie “Breaking Bad”) acepta su invitación para visitar a sus padres (Toni Collette y David Twhelis) a la remonta granja en la que viven.

Es durante esa travesía en la que a través de monólogos interiores de ella y diálogos con él que la joven cuestiona no solo al hombre al que acaba de aceptar como novio, sino también del mundo que la rodea y a ella misma, y solo la llegada hacia el final de ese viaje más que exterior interior es lo que le dará seguridad a sus pensamientos de “terminar las cosas en general” lo cual, en medio de la situación de contingencia que vivimos, pudiera asimilarse al espíritu de resiliencia que nos lleva a salir adelante … o bien a quedar en el camino.

Como bien lo mencionamos al inicio de este comentario, “Pienso en el final” era uno de los estrenos más esperados en la plataforma de Netflix prácticamente desde que se anunció en el 2018 que Charlie Kaufman, su director, había adquirido los derechos de la novela de Iain Reid, y es que para los conocedores y fanáticos, Kaufman es indudablemente uno de los cineastas más originales y sorpresivos desde que a finales del siglo XX fue conocido para los grandes públicos como guionista de hoy clásicos como lo son “¿Quieres ser John Malkovich?”, de 1999 y “Ladrón de orquídeas”, del 2002, ambas bajo la dirección de Spike Jonze, y en específico por el memorable trabajo que le valió el Oscar al Mejor Guion Original del 2004 por “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”, de Michel Gondry.

A raíz del éxito de crítica y de público que tuvo con este último, Kaufman siguió sorprendiendo de manera favorable como guionista y director tanto en su destacada ópera prima del 2008 “Nueva York en Escena”, como por un proyecto que iniciando como cortometraje de animación terminó como largometraje que le valió otra nominación al Oscar en su caso a la Mejor Película de Animación del 2015 titulada “Anomalisa”, y quizás por esa sucesión de obras audiovisuales relevantes es que Netflix no dudó en darle el espaldarazo total para esta nueva aventura que, aunque es muy disfrutable en su totalidad sabiendo del estilo y propuestas que son sello de su autor, resulta ser igual de sorpresivamente un ejercicio pretencioso para un guionista con tanto colmillo como él al no obtener con este su redondez.

Lo que sucede no es solo que un espectador común quizás no conozca nombres como los de grandes actrices del cine como Bette Davis o Gena Rowlands que destacan entre los monólogos y diálogos que tiene la “joven mujer” que se supone que es protagonista de la historia, sino que al no resultar serlo hacia sus momentos climáticos incumple con principios de dramaturgia en la que hacía hincapié, por ejemplo, un teórico polaco como Jerzy Grotowski: “no importa de dónde vengas, sino a dónde vas”.

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Alfredo Galindo

Columna: Cinelectronico

Productor, Director y Guinista de cine.

Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.