Se involucró de lleno en la comunidad. Creó un lazo con la familia del primera base de Salón de la Fama Willie “Pops” Stargell. Floreció hasta llegar a ser pelotero All-Star en 2019. AP
Los Piratas enviaron el jueves al pelotero de 28 años a Washington, dando a los Nacionales un bate de mitad del orden que el gerente general Mike Rizzo

PITTSBURGH, Pennsylvania.- Josh Bell acogió todo lo que representaba ser un Pirata de Pittsburgh. Comprendió, al tiempo que el equipo de rearmaba tras la partida de las estrellas Andrew McCutchen y Gerrit Cole, que él asumiría el rol de rostro de la franquicia.

Es una responsabilidad que Bell cumplió. Se involucró de lleno en la comunidad. Creó un lazo con la familia del primera base de Salón de la Fama Willie “Pops” Stargell. Floreció hasta llegar a ser pelotero All-Star en 2019 luciendo como el pilar sobre el cual los Piratas podrían reconstruir su plantel.

Y ahora se ha ido.

Los Piratas enviaron el jueves al pelotero de 28 años a Washington, dando a los Nacionales un bate de mitad del orden que el gerente general Mike Rizzo dijo era una prioridad en el periodo entre temporadas para los eternos contendientes al banderín de la División Este de la Liga Nacional.

Washington envió a cambio a los lanzadores prospecto Wil Crowe y Eddy Yean a Pittsburgh, una medida que el gerente general de los Piratas Ben Cherington catalogó como necesaria para darle a Pittsburgh la profundidad organizacional que requiere para armar algo exitoso de aquí en adelante.

“A fin de construir y llegar a ese equipo ganador a veces será necesario tomar ciertas decisiones difíciles, esta es una de ellas”, dijo Cherington.

Bell fue All-Star en 2019 después de una tórrida primera mitad de temporada en que bateó para .302 con 27 cuadrangulares y 84 carreras remolcadas. Ese nivel le ha sido elusivo en más de un año. Bell promedió al bate .233 con 10 jonrones durante una segunda mitad de 2019 mermada por lesiones y tuvo el nivel más bajo de su carrera al bate con un promedio de .226 en 57 partidos con los Piratas en 2020. Pittsburgh terminó con récord de 19-41, el peor de Grandes Ligas.