En las celebraciones masivas la pirotecnia ha sido un ingrediente infalible en todo el mundo y en México en el mes patrio siempre son grandes protagonistas después del grito. Su uso se remonta al siglo IX cuando alquimistas chinos inventaron la pólvora; al añadir sales metálicas se generaron brillantes colores en las explosiones, creando un gran espectáculo visual, lo que rápidamente hizo que se extendiera su uso en ceremonias y festividades religiosas. De ahí se propagó a toda Europa, luego llegó a nuestro continente en el siglo XVI y ha sido tan popular que actualmente, Latinoamérica es la segunda productora de fuegos artificiales en el mundo, con productos como pequeños petardos y cohetes, hasta grandes fuegos artificiales utilizados en fiestas masivas. 

 

La pirotécnica es una combinación de nitratos, sulfatos y percloratos en fórmulas de sodio, cobre, estroncio, litio, antimonio, magnesio y aluminio, además de isótopos radiactivos, que generan colores y después de dar su espectáculo en el aire, generan una gran cantidad de contaminación por ruido y humo ya que se libera gran cantidad de monóxido de carbono y partículas suspendidas, que dejan una especie de neblina que tarda hasta tres días en disiparse, aunque no sea visible a simple vista. 

 

Esta contaminación provoca graves males respiratorios al ser inhalada, agravando las alergias y padecimientos pulmonares, que hoy en día son cada vez más frecuentes y severos. Además, el ruido de las detonaciones afecta fuertemente a los animales, no sólo a nuestras mascotas, también a las aves. Y no pasa inadvertido la gran cantidad de residuos que cubren las calles de toda la ciudad. 

 

Se puede argumentar a favor de su uso, que es una tradición antigua, que son pocas veces al año, que es un gran espectáculo, que es muy divertido, que es una práctica común en festividades públicas y entre la familia. Pero ninguno de esos argumentos considera que actualmente vivimos una realidad diferente, donde los problemas ambientales están cobrando factura y no podemos posponer un cambio, incluso cuando ello implique modificar las tradiciones. 

 

Hay que ser conscientes de la afectación que esto provoca directamente en la salud de las personas. La contaminación del aire ya no es un problema exclusivo de grandes ciudades, no contribuyas al problema con el uso de pirotecnia, mejor aporta tu voluntad para gestar un cambio, por el bien de nuestro ambiente y de nuestra propia calidad de vida. 

 

Este año será diferente en todo México, pues la celebración de Independencia no será tan masiva como cada año lo que seguramente impactará con menor generación de basura y movilidad, pero la pirotecnia seguirá presente.

 

Para hacer de nuestras ciudades un mejor espacio para vivir, con criterios ambientales y de sustentabilidad, es importante reflexionar y lograr una transición en la forma de hacer las cosas que siempre hacíamos sin cuestionar. 

Gabriela De Valle

Columna: Reconexión Natural

Una ciudadana convencida de promover un cambio social basado en el conocimiento, respeto y conexión con la naturaleza como base para el desarrollo integral de la sociedad.

Es economista por la Universidad Autónoma de coahuila y Maestra en Estudios Urbanos por El Colegio de México. Cuenta con 12 años de experiencia en administración pública, en el diseño de política pública e indicadores del sector ambiental y laboral.

A través de su columna nos invita a conocer y tomar consciencia sobre la responsabilidad que tenemos de cuidar nuestro planeta.