El procurador de Justicia de Coahuila, Homero Ramos Gloria, compareció ayer ante el Congreso del Estado como parte del ejercicio de glosa del Cuarto Informe de Gobierno de Rubén Moreira Valdez y durante su comparecencia “aseguró” que la dependencia a su cargo “persigue” a Javier Villarreal Hernández por presuntos delitos de los cuales “podría” derivarse una afectación al erario de Coahuila.

La vocación del Procudador por el discurso hirsuto obliga al uso reiterado de las comillas porque resulta difícil dar por sentado que efectivamente dijo algo o refirió de forma inequívoca una acción realizada por la dependencia a su cargo.

Al estilo del gran mimo de México, al funcionario responsable de procurar justicia se le reconoce por las manifestaciones anfibológicas.

“Tenemos dos averiguaciones abiertas  debido a hechos que después retoman medios nacionales o medios de los Estados Unidos sobre procesos abiertos contra Javier Villarreal y contra Rolando González (…) luego de que pudieran haber sido acusados de lavado de dinero en condiciones en las que tuviera un impacto en el erario de Coahuila…”.

Lejos de aclarar lo que la Procuraduría General de Justicia está haciendo en torno al caso de la “megadeuda”, Homero Ramos simplemente engarza palabras que juntas hacen un discurso capaz de confundir a primera vista, pero que, en cuanto se le analiza un poco de cerca, deja en evidencia su carencia total de contenido.

Las preguntas resultan inevitables:
Las “averiguaciones abiertas”, ¿por qué delitos se están integrando? Es decir, ¿de qué acusa concretamente la Procuraduría de Justicia de Coahuila al ex todo poderoso funcionario del Gobierno de Humberto Moreira Valdés?

Por otro lado, ¿está diciendo el Procurador que siempre sí han descubierto en Coahuila evidencias en el sentido de que el dinero incautado a Villarreal -y a Jorge Torres López- en Estados Unidos, fue sustraído de las arcas de Coahuila, tal como se afirma allende el Bravo?

Porque una de las dicotomías inexplicables de esta historia, como se ha dicho en múltiples ocasiones, es que todo mundo tiene claro que en Estados Unidos se persigue a Villarreal, Torres y otros -sin lugar a dudas- por haber robado dinero del erario de nuestro Estado, hecho que de este lado de la frontera se ha negado sistemáticamente.

Imposible saber -al menos a partir de las manifestaciones del Procurador- si se ha cambiado de opinión en Coahuila, sobre todo porque si así hubiera sido, lo esperable sería que el funcionario nos dijera que han iniciado los trámites para recuperar el dinero que, según nuestros vecinos del norte, le pertenece a los contribuyentes coahuilenses.

¿Por qué en lugar de “cantinflear” el Procurador no hace un esfuerzo por ser claro y directo? ¿Por qué en lugar de ejercitarse en la confección de retruécanos no intenta las frases simples y puntuales?

Acaso sea porque no se trata de clarificar, sino exactamente de lo contrario