Amenaza. Aunque es inofensiva para las personas, suele destruir cultivos y plantas de ornato. / Especial
El cambio climático y el uso indiscriminado de plaguicidas, que mata a sus depredadores naturales, causan la proliferación de la mosca blanca

Con la llegada de la primavera y el aumento de temperatura, la plaga de mosca blanca brotó de forma importante en la región sureste, según datos de la dirección municipal de Medio Ambiente, por segundo año consecutivo se ha reportado presencia de estos insectos que se alimentan de productos vegetales.

La bióloga Graciela Arocha recordó que en 2018 se reportó una plaga en varios puntos de la ciudad y puntualizó que su temporada de eclosión inicia justamente con el aumento de la temperatura desde el mes de marzo.

“Mi sugerencia- dijo la experta- al igual que el año pasado es que mantengan siempre la puerta cerrada en las casas para evitar el contacto porque hay personas que tienen reacciones al contacto con este insecto, sienten que les pica”, señaló.

La funcionaria municipal detalló que el incremento de la plaga se debe meramente al cambio climático y al uso indebido de plaguicidas en la agricultura.

“Hay diferentes factores que están desencadenando la presencia de estas plagas, hay que evitar que las familias estén en contacto con los insectos, que se ven mucho en casas con jardines extensos”, dijo.

La bióloga aseguró que el año pasado la plaga tuvo su mayor auge por un periodo de dos semanas, y desapareció, por lo que esperan que actualmente suceda algo similar.

Sin embargo, en mayo de 2018 que productores de manzana de la región sureste reportaron que, de forma atípica,  la mosquita blanca acabó con varias zonas de manzanos, situación que le atribuyeron al cambio climático.