Plantar un árbol es algo que todos debemos hacer, cuando menos una sola vez en la vida. Es un consejo que todos hemos escuchado en algún momento y la importancia reside no sólo en la acción misma, si no en lo mucho que aprendemos sobre los servicios y beneficios que un árbol genera a través de su existencia. 

Los árboles cumplen una función muy importante en el ambiente, para empezar, hacen posible nuestra vida produciendo el oxígeno que respiramos, absorben el dióxido de carbono, retienen polvo y partículas del aire, previenen la erosión del suelo, disminuyen la contaminación acústica, son hogar de aves e insectos, brindan sombra, regulan la temperatura, embellecen el paisaje, contribuyen a la recarga de acuíferos, etc. En resumen, donde hay un árbol, hay vida y el ambiente se transforma en un espacio más agradable, más limpio y relajante. 

En las ciudades, los árboles son piezas fundamentales para reconectar lo urbano con la Naturaleza y para mitigar los efectos del cambio climático; las actividades de reforestación urbana crean conciencia en la ciudadanía y en el gobierno sobre la necesidad de gestionar la ciudad con criterios ambientales. 

No hay ejemplo más claro de mala planeación y corta visión, que plantar un árbol o una palma bajo los cables de electricidad. Con esto queda manifiesto que no se concibe el crecimiento, no se entienden los ciclos naturales, no se toman precauciones, ni se prevé el futuro. Al paso del tiempo, es triste ver cómo derriban árboles porque sus raíces rompen tuberías, afectan las banquetas o las viviendas, o porque se plantaron donde ahora se construye una vialidad. 

Es prioritario que dentro de la planeación y gestión de las ciudades se considere un programa de reforestación urbana, donde la gente participe en la plantación de árboles, pero también en su cuidado, con una agenda de mantenimiento y poda preventiva donde se coordinen el gobierno municipal, la Comisión Federal de Electricidad y los ciudadanos de manera permanente.

Las ciudades necesitan más áreas verdes. Plantemos árboles, pero es fundamental que primero nos informemos adecuadamente sobre cuáles son las especies adecuadas, el tipo de raíz que tiene, el tipo de follaje y rapidez con que crece, las necesidades de poda y cuidado que debe tener, para que no genere problemas en el futuro, tenga que ser talado y se afecte nuestro ambiente.

Al conocer los beneficios, plantar un solo árbol en la vida es muy poco, plantemos uno cada año, es un acto que comprende conciencia, visión, responsabilidad, planeación, inteligencia y sobre todo, la esperanza de vivir en una ciudad mejor. 

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Gabriela De Valle