Foto: Tomada de internet
Lo que empezó como una probable cura para el coronavirus terminó con desabasto, muertes y poniendo en riesgo a pacientes que sufren otras enfermedades. Este es un recuento de la toxicidad de la relación entre la desinformación y la esperanza.

¿Qué es este medicamento?

Plaquenil (sulfato de hidroxicloroquina) es un medicamento utilizado originalmente para prevenir o tratar la malaria. La malaria es una enfermedad rara pero grave, causada por picaduras de mosquitos infectados.

Ahora el medicamento se usa para tratar enfermedades inflamatorias. Este tipo de enfermedad sucede cuando el sistema inmunológico del cuerpo ataca sus propios tejidos sanos. Algunas enfermedades tratadas con hidroxicloroquina incluyen:

Lupus, el cual causa fiebre, erupciones cutáneas, problemas de la piel, y otros síntomas.

Artritis reumatoide, una enfermedad que causa dolor e hinchazón en las articulaciones de las manos y los pies.

Síndrome de Sjögren, el cual causa resequedad en los ojos y la boca.

El Plaquenil reduce la habilidad del sistema inmunológico para causar inflamación. Esto puede ayudar a controlar síntomas como erupciones, llagas en la piel y la boca, al igual que dolor en las articulaciones.

¿Por qué se generó su escasez y compras de pánico? ¿Qué relación tiene con el coronavirus?

Empezó con este estudio francés que mostró resultados alentadores del medicamento en combinación con la azitromicina e incluso lo perfilaba como un tratamiento “posible” para el coronavirus. Al no existir ningún tratamiento aprobado este estudio dio esperanza a la comunidad médica. 

El problema inició cuando la información se distorsionó, se volvió viral  y pronto, el mismo Donald Trump le atribuyó al plaquenil la posibilidad de frenar la pandemia.

Algunos hospitales empezaron a hacer acopio de existencias, pese a que no hay evidencia concluyente de que funcione contra el nuevo coronavirus. La noticia llegó a México por algunos Youtubers que aseguraban sería la cura del coronavirus. Y la gente empezó a hacer “compras de pánico”.

La desinformación afectó a las personas de manera terrible. Un estadounidense que temía infectarse de Covid-19 falleció tras ingerir un producto para limpiar estanques, creyendo que era este fármaco antiviral. 

Lo tomó de la repisa de su cocina después de escuchar la noticia y lo bebió delante de su esposa. Falleció. Esto sucedía en Arizona y días más tarde en México algunas personas de Querétaro, quizá impulsados por esa mismas ganas de sobrevivir, hicieron gárgaras de cloro y pinol para evitar el covid-19.

Las etiquetas de algunos productos de limpieza dicen que pueden ser usados para purificar agua, pero con cantidades mínimas por litro de agua. También indican que no deben entrar en contacto directo con la piel, ojos y boca de las personas. Nunca sabremos si quien cometió este error, llegó a leer esta parte de las instrucciones, pero en el camino por una cura, sufrió graves daños a su salud.

Daños Colaterales

VANGUARDIA documentó un par de casos en Coahuila, donde el desabasto de plaquenil afectó directamente a una pequeña recientemente diagnosticada con Lupus eritematroso sistémico y en otro momento a una jovencita. El mal uso de este medicamento, puede provocar daños a la vista o en caso de no conseguirlo ponía en riesgo el tratamiento, su expectativa y la calidad de vida.

Además del desabasto, la pandemia en fase 2 y los riesgos que implicaba recorrer las farmacias en su búsqueda ponían en riesgo a los enfermos que sí necesitaban este medicamento. Su calvario se incrementaba pues generalmente los padecimientos crónicos implican fuertes dolores que les impiden buscar los medicamentos por su cuenta.

Algunos lectores comprometidos con el bienestar de Monse, la pequeña que compartió su testimonio, salieron a buscar el medicamento. En ese punto la venta estaba suspendida, por la falta del medicamento y se empezó a exigir receta médica. N. González comentó: “Fuimos a Monterrey para poder ayudar a conseguir el medicamento. No logramos conseguirlo porque además siempre nos veían fatal, como si pensaran que queríamos comprarlo para revenderlo por el coronavirus. Mucha gente estuvo haciendo eso, nos comentaban cuando explicábamos para qué lo queríamos.” Finalmente una lectora pudo apoyar con un par de dosis

La solución de una farmacéutica para el desabasto y compras de pánico.

El director Médico de Sanofi subrayó que únicamente la comunidad médica tendrá acceso al lanzamiento del programa por medio de su cédula profesional. Explicó que se trata de un call center al que los pacientes serán dirigidos por los médicos prescriptores para obtener el beneficio, ya que se estima que al menos 30 mil pacientes requieren el fármaco. “(El medicamento) se entregará al domicilio de los pacientes que hayan demostrado a través de la prescripción de un médico especialista que efectivamente lo requiere por una enfermedad ya previamente establecida, estas enfermedades autoinmunes o infecciosas como es el caso del paludismo”, indicó en entrevista para Milenio.

De acuerdo con Antonio Loaeza, Sanofi distribuye aproximadamente de 40 mil piezas del fármaco Plaquenil, esto es en presentaciones de cajas de 20 tabletas, “esa demanda prácticamente se triplicó porque mucha de la población dada las noticias de que pudiera ser útil en un momento dado (contra el covid-19) por situaciones anecdóticas de China y de algunos otros países, la gente salió en compras de pánico y obtuvo su producto en la farmacia agotando las existencias”, indicó el experto.

Además, el experto dijo que “aunque el fármaco hidroxicloroquina se encuentra en fase de ensayos clínicos para comprobar su efectividad en el tratamiento contra el covid-19, los resultados concluyentes tomarán al menos dos años de investigaciones. Honestamente porque tiene que ser estudios bien controlados con poblaciones monitoreadas a lo largo del estudio”. Además, Sanofi trabaja en el desarrollo de una vacuna, lo que también tomará al menos un par de años.

En ese sentido, Antonio Loaeza pidió a la población en general que una vez restablecido el abasto de Plaquenil, no comprarlo para automedicarse en caso de contraer el covid-19. “La población tiene que abstenerse de comprar el Plaquenil si no tiene una enfermedad previamente diagnosticada por un médico especialista, porque si volvemos a caer en la idea de que esto puede ser curativo sin tener aún resultados definitivos podemos caer en la misma situación de que puede desabastecerse, sujeto a la compra de pánico”. Destacó que algunos reacciones secundarias del Plaquenil son problemas cardiológicos, por lo que ya se ha reportado en otros países, la muerte de personas que lo usaron sin control médico.

Y después de dejar en vilo los tratamientos de pacientes con lupus o artritis ¿Funcionó el plaquenil contra el coronavirus?

“Lo hemos usado bastante porque era una de las esperanzas”, dijo Éric Caumes, jefe de enfermedades infecciosas en el hospital de París a la cadena BFM TV. “Pero no tenemos la impresión de que haya una eficacia espectacular. Incluso probablemente no sea efectivo”. Caumes dijo que tendría datos más oficiales para finales de la semana.

La hidroxicloroquina mostró resultados prometedores en un pequeño estudio en Francia, pero su metodología ha sido cuestionada. En otro pequeño ensayo en China, el medicamento no fue más efectivo que los cuidados médicos convencionales.

El director del Pitié-Salpêtrière de París dijo que en la mayoría de los casos el medicamento contra la malaria “no es efectiva” para combatir el Covid-19.

Efectos Secundarios:

Plaquenil y sus ojos.

Un efecto secundario poco común del Plaquenil es daño a la retina del ojo. La retina es el tejido sensible a la luz en la parte posterior del ojo. Además llega a provocar arritmias letales si se usa sin control médico.

Quetzali García

Reportera y maestra rural. Se ha desempeñado desde hace 15 años en temas de educación, cultura digital, historias de vida y derechos humanos. Ha trabajado en los géneros de periodismo narrativo, crónica y reportaje. Licenciada en Educación Secundaria. Se desempeña actualmente como profesora y editora de Semanario. Ganadora de premios como el Estatal de Periodismo 2006 en entrevista cultural y primer lugar en la categoría de Ensayo del Premio Manuel Acuña 2013