Hace 113 años el presidente Porfirio Díaz ordenó la instalación de una colonia penal federal en el archipiélago de las Islas Marías, desde entonces ahí se confina a prisioneros cuyo número podría llegar hasta 13 mil, no obstante en la actualidad sólo se encuentran ahí 600 reos, en el que llaman el Alcatraz mexicano.

Ser destinado a ese penal no era viajar hacia el paraíso, en el más reciente de los motines los presos exigían mejores condiciones de alimentación, de atención médica y un alto a los duros castigos impuestos por los custodios; recientemente el CIDE aplicó una encuesta a los prisioneros y la mayoría de los sentenciados, un 82.1 por ciento, declararon no tener sentencias penales previas a la que  cumplen ahora. Esta cifra es mayor para las mujeres que declararon, en un 98.9 por ciento de los casos, que no tenían sentencias anteriores. Es decir, se trata, en su mayoría, de “primo-delincuentes”, aunque en el caso de los hombres el porcentaje es menor también se trata principalmente de “primo-delincuentes”.

En esa prisión de máxima seguridad estuvo recluido nuestro flamante y honorable escritor y activista, defensor de los derechos humanos, José Revueltas; la causa  de sus aprensiones fueron su ideología de defensa a los marginados y la denuncia de la degradación de la vida de los presos en esa prisión.Ahí escribió su magnífica obra “Los muros de agua” en donde  describe el comercio sexual, la homosexualidad y el influyentismo, aspectos que trazan a una sociedad inscrita en la corrupción del sistema jurídico mexicano.

José Revueltas no recibió el Premio Nobel de la Literatura, pero es un ícono de la defensa de la libertad democrática ciudadana; participó con los estudiantes del 68 porque concebía el movimiento como una denuncia que cuestionaba a todo el sistema sociopolítico autoritario y corrupto vigente.

Las Islas Marías sí son un paraíso natural, tan es así que la UNESCO en el año 2010 las declaró como Área Natural Protegida en la categoría de Reserva de la Biósfera debido a su riqueza biológica de bosques secos, manglares, matorrales, arrecifes, costas y ambientes que alberga y posteriormente  promulgó al archipiélago como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Ahora el Gobierno federal eleva estas islas al rango de centro cultural que se denominará, “Muros de Agua-José Revueltas”; ya era hora de que se diera un reconocimiento nacional extenso y vasto a la vida y obras de este eminente personaje que si algo tuvo fue la congruencia con su ideología de izquierda y su literatura que fue una notable herencia a los mexicanos.

El presidente López Obrador decretó que las Islas Marías dejarán de ser prisión para convertirse en un nicho dedicado a las artes, la cultura y el conocimiento sobre el medio ambiente, con actividades como: senderismo, monitoreo de fauna, estudios literarios, teatro, escritura y actividades deportivas. AMLO considera que debe haber más escuelas que cárceles, por lo que más de 200 presos que ya cumplen lo que señala la ley serán puestos en libertad y otros 400 serán reubicados en otros reclusorios.

Por otra parte, por fin, la Familia de Pasta de Conchos (FPC) es escuchada, el presidente López Obrador aseguró que hará todo lo que esté a su alcance para hacer justicia a los deudos de la mina Pasta de Conchos y que incluso quizá sea la propia empresa, Grupo México, la que colabore en el rescate de los 64 mineros sepultados por la explosión de hace 13 años. La esperanza no muere y confiamos en que se llegue a la verdad sobre los responsables de esa tragedia.