En el Siglo 21, recién inaugurada la Presidencia de Vicente Fox, se logró  dar un paso que se creyó llevaría a un gran avance  en cuanto a los derechos de las mujeres de México, y digo se creyó porque el desarrollo de estos derechos tan específicos ha logrado poco avance. Patricia Espinosa Torres fue la primera presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, en la administración de  2006-2012; María Rocío García Gaitán fue la segunda y durante la administración de Enrique Peña Nieto, Lorena Cruz Sánchez fue la tercera presidenta.

Esta semana Nadine Gasman Zylbermann fue nominada cuarta presidenta del Inmujeres, ella es mexicana, médica en salud pública y durante muchos años se ha desempeñado profesionalmente en la Organización de las Naciones Unidas con una impresionante carrera a favor de los derechos de las mujeres. Al ser nominada presidenta se desempeñaba como representante de ONU Mujeres en Brasil.

Nadine percibe que es el momento de empujar la transformación que garantice a las mujeres la autonomía desde una propuesta de izquierda; la nueva directora ha liderado procesos de evaluación de las conferencias de Naciones Unidas sobre derechos humanos de las mujeres y se ha mantenido cerca de las organizaciones femeninas, muy pendiente de las políticas nacionales del propio Inmujeres a través de su trabajo internacional.

La nueva presidenta del Inmujeres declaró que su meta es enfocar la atención especialmente en las mujeres que están en condición de mayor vulnerabilidad para instrumentar las políticas públicas que permitan que ellas estén presentes en todo lo que es el gobierno, a nivel federal, estatal y municipal para promover un desarrollo inclusivo y sostenible, que esté basado en la justicia social, fortalecer su papel y para eso hay que impulsar acciones prácticas como armonizar las leyes o bien asegurar que el marco legal del propio Instituto esté acorde a los desarrollos que en materia de igualdad de género han tenido las leyes mexicanas.

Los retos más urgentes, expone la presidenta, son el fortalecimiento del sistema de igualdad entre mujeres y hombres, el propio sistema de prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres; el desarrollo de un sistema nacional de cuidados el que está, en su gran mayoría, en manos de las mujeres; la cuestión es evaluar lo que ha funcionado y proponer una reingeniería, además de buscar formas reales de crear oportunidades que  permitan a las mujeres promover su autonomía económica y contribuir con eso al propio desarrollo del País.

Es fundamental para la nueva presidenta identificar las fortalezas y trabajar en cómo innovar, hacer alianzas más profundas; la negociación de los presupuestos, la revisión de la etiquetación para que realmente se trabaje en las brechas, que todo el presupuesto de las Secretarías sea analizado para examinar cómo impacta o no a las mujeres.

Nadine Gasman Zylbermann rindió protesta como presidenta del Inmujeres proponiendo también que con la 4T las mujeres deben ser protagonistas en la construcción de la paz y que participen en todos los planos de la vida política, económica y social, sin discriminación, además es urgente atender la crisis de los feminicidios; incidir en el Plan Nacional de Desarrollo para lograr una transversalización  efectiva de la perspectiva de género y armar un paquete de reformas para el avance de los derechos de las mujeres. Ella promoverá que se garantice el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, incluyendo la  promoción de la educación sexual, así como reducir el índice de embarazos adolescente e infantil, entre otros.

La elección de Nadine Gasman como presidenta fue diferente a la de las tres antecesoras, no fue designada por el Presidente de la República sino electa a través de un proceso democrático por el Consejo del Inmujeres mediante convocatoria a mujeres preparadas para ejercer el cargo.

Es importante que el Inmujeres cobre vida en los estados y municipios, ya que en su mayoría son oficinas burocráticas semiinactivas o con programas inocuos.