Las bolsas europeas y asiáticas cayeron en promedio 5%, mientras que la mexicana resintió el peso, al llegar a los casi 19/dlr

El sueño de Charles De Gaulle y Konrad Adenauer parece tambalearse. Fundada el 1 de noviembre de 1993, la Unión Europea ha recibido un gran golpe político y económico que hará que se cuestione su futuro. Ya la crisis económica de 2008, expresada en sus integrantes más débiles –España, Grecia, Irlanda y Portugal-, presagiaba la tendencia paulatina a la desintegración.

Con una amplia participación del 72.1%, este 23 de junio, el 53.48% de los participantes en el referéndum decidieron por la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

El resultado hizo que la libra esterlina se depreciara 10% y el euro acumuló un 23% de depreciación en este año respecto al dólar, que se ha fortalecido por el traslado a EU de capitales a inversiones de menor riesgo a más largo plazo, aun con tasas reducidas.

Las bolsas de valores europeas y asiáticas cayeron en promedio en 5%, con el mismo porcentaje los precios del petróleo. Otro golpe más a la ya alicaída economía mundial.

La moneda mexicana por su parte, cerró el pasado viernes, en casi los 19 pesos por dólar. Con un dólar apreciado las exportaciones estadounidenses se han reducido, mientras que sus importaciones tienden a incrementarse, lo que eventualmente favorecería a México, pero sobre todo a China, que es el primer socio comercial de la expotencia económica.  

Para nuestro país esto tiene una doble interpretación, porque si se presenta la depreciación se encarecen las importaciones, pero se favorecen las exportaciones con la condición de que la economía vecina del norte estuviera in crecendo, pero no es así. Más bien la dinámica económica mexicana tendrá un crecimiento poco superior al 2%. 

Dada la perspectiva de menores ingresos por petróleo e impuestos, la Secretaría de Hacienda anunció otro recorte presupuestal de más de 31 mil millones de pesos, esto refuerza la hipótesis de reducción del PIB anual.

El proceso de separación del Reino Unido se prevé en alrededor de dos años e implica la independencia de las políticas económica, financiera, fiscal, impositiva-arancelaria y migratoria, es decir el intento de retomar un supuesto protagonismo mundial tomando sus propias decisiones, lo que no se vislumbra fácil.

En el Reino Unido quien ganó fue la derecha nacionalista, esa que ahora se extiende por toda Europa y que tarde o temprano presionará en otros Países para obtener el mismo resultado.  Lo que se juegan los europeos es la integración que tan positivas expectativas generó años atrás. 

Pero fueron los propios gobiernos neoliberales (incluidos los gobiernos supuestamente “socialistas”) los que no previeron la crisis de 2008, que se venía anunciando desde  mediados de la década de los noventa del siglo pasado; sus decisiones agravaron las crisis nacionales y de toda la Unión, pero más aún las decisiones para superar la grave situación económica siguen acentuándola. 

Fue la OTAN, con EU a la cabeza, la que generó las guerras en el norte de África y en medio oriente –en concreto en Siria- que generó el incremento de las migraciones por tierra y por mar, si a esto se añade la migración por causa de la recesión económica mundial ahora ya hay hasta crisis humanitaria. 

Lo que sucedió en Gran Bretaña (  ) es el resultado de los errores cometidos en el frente económico y en el frente político por parte de toda la comunidad europea.  La guerra de los Balcanes en la ex Yugoslavia, de 1991 a 199 (con casi 200 mil mil muertes), es el más trágico ejemplo de esto, con el único objetivo de eliminar el último bastión socialista en la Europa continental. 

Se inicia un proceso que puede ser reversible si los europeos dejan la arrogancia histórica que los caracteriza junto con Estados Unidos.