Esmirna Barrera
La risa es importante para el cerebro, pues libera neurotransmisores que disminuyen la sensación de dolor y aumentan el bienestar

La risa es una de las reacciones humanas más satisfactorias que tenemos. Una experiencia contagiosa que trasciende fronteras de lenguaje. Sin importar el idioma que utilicemos para comunicar nuestra risa, la usamos como primitivo medio de comunicación con otros para manifestarles nuestro entendimiento, o para demostrarles gusto y aceptación, además que es una benévola alternativa para remediar situaciones incómodas.


Por lo general la risa la asociamos a una interacción en grupo. Aunque más de una vez nos hemos reído con nosotros mismos. Según Sophie Scott, del University College London, existen dos tipos de risa: la genuina y la falsa. La risa genuina se caracteriza por ser espontánea e involuntaria, se genera gracias al humor. Mientras que la falsa es voluntaria y denota entendimiento y aceptación, aunque no sea resultado de algo necesariamente chistoso.

Los científicos afirman que inconscientemente somos capaces de diferenciar ambos tipos de risa. Pues nuestro cerebro las procesa de manera diferente. Las risas genuinas tienen un sonido más alto y activan más la corteza auditiva. Cuando escuchas a alguien reírse involuntariamente, escuchas  sonidos que no escucharías en otro contexto", afirma Scott. Por otro lado, al escuchar una risa falsa, se activan áreas asociadas a pensar lo que está pensando alguien más.

 

"La risa no es un mal comienzo para la amistad. Y está lejos de ser un mal final".
Oscar Wilde

Genuina o no, la risa es un desestresante que puede ayudarnos a mejorar nuestro sistema cardiovascular, endocrino, además de reforzar el sistema inmune.


¿Por qué reír se siente tan bien?
En una investigación filandesa publicada en 2017, se encontró que la risa genuina es capaz de liberar opioides endógenos -encefalinas y/o endorfinas, neurotransmisores involucrados en la reducción de la sensación de dolor e incrementar el bienestar, en regiones cerebrales involucradas en el procesamiento de recompensas y la excitación -el núcleo caudado y el tálamo-, así como la corteza insular, involucrados en el procesamiento del dolor, así como la interocepción, encargada de informar si hay algún cambio en el equilibrio corporal. El estudio concluye que la liberación de estos opioides endógenos podrían ser la base neurobiológica de la propiedad analgésica de la risa, así como su contribución en la vinculación social.


La risa también puede ser un indicador de patologías del cerebro. Por lo general las personas que padecen enfermedades como la depresión, la ansiedad social, enfermedades de Parkinson, muestran una evidente diminución del humor.


Ante el estrés, la risa puede ser un poderoso aliado para promover no solo nuestro bienestar, sino el de quienes nos rodean, reforzando los vínculos sociales. Así que no tengas miedo de contagiar la risa a otros con tu buen sentido del humor.