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La temperatura normal del cuerpo humano oscila entre los 36 y los 37 °C, con independencia de la temperatura exterior, porque es la apropiada para que funcionen de modo correcto todos los sistemas orgánicos

Los escalofríos son una de las reacciones más habituales del cuerpo humano y, a pesar de ello, con frecuencia se desconocen tanto sus causas como su finalidad, comentaron especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) delegación Yucatán.

Tras su aparente simplicidad, los escalofríos están provocados por complejos mecanismos termorreguladores, de los que se vale el organismo para mantener constante la temperatura interna del cuerpo.

La temperatura normal y constante del cuerpo humano oscila entre los 36 y los 37 °C, con independencia de la temperatura exterior, porque es la apropiada para que funcionen de modo correcto todos los sistemas orgánicos, así como también los procesos metabólicos que tienen lugar en su interior. Cuando la temperatura corporal se eleva por encima de la normal, se produce la fiebre; cuando se sitúa por debajo, provoca una hipotermia.

En ambos casos, si la situación no cambia por sí misma, es indispensable tomar medidas para que el cuerpo retorne a su temperatura normal, ya que, de lo contrario, el proceso metabólico se descompensaría y podría causar graves trastornos que podrían llegar a ser mortales.

Señalaron que en un adulto sano se presentan raras veces cuadros de fiebre o hipotermia, salvo que haya estado expuesto a condiciones climáticas extremas.

Sin embargo, cuando se trata de lactantes o de ancianos, se presentan con una relativa frecuencia, en especial la hipotermia en estos últimos, por lo que es necesario tener en cuenta los cambios térmicos a los que puedan enfrentarse y controlarlos.

El cuerpo controla de manera natural su temperatura mediante una serie de mecanismos activados por el hipotálamo, las neuronas de este centro tienen la capacidad de reaccionar incrementando la ventilación pulmonar y la sudoración, con el fin de reducir la temperatura.

Por otro lado, las neuronas sensibles a la disminución de la temperatura provocan una reducción de la ventilación pulmonar y de la sudoración y, se dan los escalofríos, con la finalidad de aumentar la temperatura corporal.

De esta forma, en caso de subir la temperatura, se produce una dilatación de los vasos sanguíneos. Cuando baja, la reacción es inversa, y los vasos sanguíneos se contraen para impedir la radiación térmica, con la consiguiente pérdida de calor corporal hacia el exterior.

Los escalofríos normales se producen, de forma natural, cuando el cuerpo está expuesto a frío intenso, para evitar el escape del calor corporal al exterior. Al contraerse los músculos del vello de la piel, los vellos se levantan, lo que se conoce como “poner los pelos de punta”.

Es conveniente aclarar que en el fenómeno que se conoce por “piel o carne de gallina” sólo intervienen las fibras musculares de la piel, por lo que es una manifestación mucho más superficial que el escalofrío en sí, que abarca una mayor actividad de sistemas y reacciones corporales.

Los escalofríos que no responden a una baja temperatura se consideran anormales y, en general, obedecen a estados febriles, como los que suelen registrarse en ciertas enfermedades, como la amigdalitis, la gripe y la neumonía. La razón de que se produzcan en estos estados es la misma que para los considerados normales, dado que, al estar el cuerpo muy caliente, el aire que lo rodea, aunque no sea frío, tendrá una temperatura más baja que la del cuerpo, por lo que éste reaccionará provocando los escalofríos