Los recientes acontecimientos de violencia y crimen en distintas partes del país nos muestran la imperiosa necesidad de fortalecer nuestras instituciones de seguridad pública, en particular a nuestras Policías, que son el primer eslabón en la cadena de seguridad.

Para atender las manifestaciones de violencia escolar como la tragedia en Nuevo León que cimbró a los mexicanos, para hacer frente a los atentados del crimen organizado como los recientemente acontecidos en Quintana Roo y para solucionar los problemas en materia de seguridad pública en el día a día de los ciudadanos, requerimos una Policía eficiente, organizada y sobre todo honesta.

En este sentido, es de destacar que el inicio del próximo periodo de sesiones en el Congreso, el 1º de febrero, será muy importante porque en la agenda están pendientes una serie de iniciativas en materia de seguridad, y por lo tanto representa una oportunidad histórica que esperemos no sea desperdiciada por los legisladores.

A finales del año pasado, el general Salvador Cienfuegos urgió a tener una Ley de Seguridad Interior y de manera inmediata los legisladores desempolvaron iniciativas en la materia e, incluso, añadieron otra.

El mismo Presidente, durante la sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, respondió a un llamado que hicimos desde la sociedad civil respecto a la participación de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública, en el que destacamos que no es deseable para el desarrollo del país que el Ejército y la Marina sigan cubriendo las carencias de las Policías de los tres niveles de gobierno y menos que lo hagan sin un marco jurídico con pleno respeto a los Derechos Humanos y con una ruta clara de salida.

Sin embargo, tal parece que los llamados a los actores políticos del país, comenzando por el gobierno de la República para definir prioridades en materia de reforma policial, no han sido tomados en cuenta. En particular, todo indica que en la Secretaría de Gobernación aún no acaban por entender las principales necesidades de los mexicanos.

Es importante posicionar el tema de la reforma integral de la policía en el plano político y en el social porque la legislación en materia de Seguridad Interior no resuelve la debilidad estructural de las instituciones de seguridad y justicia y porque dada la situación de rezago, se corre el riesgo de que algunos gobernadores se vuelvan cínicos y prefieran mejor mantener a las Fuerzas Armadas en lugar de profesionalizar a su fuerza pública que, al final del día, es con la que el ciudadano convive en el día a día.

La construcción de Policías eficientes, profesionales y honestas es fundamental para recuperar nuestra tranquilidad, sin embargo, nos preocupa que llevamos años exigiendo una Policía confiable y las cosas no han mejorado como quisiéramos. Por ejemplo, a noviembre de 2016 el personal de seguridad pública fuera de la norma indica más de 32 mil reprobados en Control de Confianza y más de 46 mil pendientes de recertificar.

Aún en panorama de rezago e incertidumbre por las reformas que puedan aprobar, desde la sociedad civil seguimos dando pasos adelante y los días 30 y 31 de enero realizaremos el Foro Anticorrupción Policial, desde el cual, con propuestas medibles, incidiremos con prevención y el combate a la corrupción, en la construcción de una Policía honesta.
Así mientras la sociedad civil continúa dando pasos para mejorar la seguridad y combatir la corrupción, esperamos que los legisladores hagan lo propio de manera concienzuda, sin presiones ni en fast track como suelen hacerlo. Lo que está en juego es la seguridad de los mexicanos, es tiempo de atender el problema de fondo.

Twitter: @MaElenaMorera