Cuando a principios de abril de este año se dio a conocer que el Instituto Municipal de Cultura de Saltillo (IMCS) donó parte de su acervo literario, compuesto por libros de arte, a la Universidad Carolina, entre la indignación que generó el hecho muchos nos preguntamos cómo fue posible que se realizara un movimiento de esta naturaleza, uno que en otras circunstancias sería incluso ilegal.

La respuesta está en la Junta de Gobierno del IMCS. Este órgano que rige al propio instituto fue el que avaló la donación en la reunión celebrada el 11 de diciembre del 2020 vía Zoom. Sus miembros son elegidos por invitación, aprobados por la misma junta y con la mitad de ellos como miembros del Cabildo, y por ello la representatividad real de la comunidad artística en esta es prácticamente nula. Cualquier contrapeso o regulación que podría ejercer ante la figura del director queda neutralizada.

El pasado jueves el candidato a la alcaldía de Saltillo por Morena, Armando Guadiana, convocó a algunos miembros de la comunidad artística local de diferentes disciplinas a unas mesas de trabajo para conocer sus propuestas para el rubro cultural. No estuvo presente, pero en su lugar acudió como representante la maestra Rosa Esther Beltrán.

Fuera de algunos cuestionamientos que se le hicieron al candidato, además de las otras propuestas, quiero rescatar la que hicimos desde la mesa de Transparencia en distribución de presupuestos: es necesario reformar la Junta de Gobierno del IMCS.

Estamos hablando de una reforma que permita no solo mayor representatividad, que ya en sí sería un gran paso, sino también verdadera transparencia en su ejercicio. Sí, las actas de las reuniones de la Junta están en el sitio web de transparencia y son de consulta pública, pero si dentro del reglamento se estipulara que se debe dar a conocer —sea cual sea la plataforma para ello— la orden del día antes de una reunión y los acuerdos generados en la misma, la comunidad artística y cultural podría tener una voz real en lo que sucede con el presupuesto y el patrimonio cultural del municipio.

Cuatro meses tardamos en conocer la donación del acervo literario a Universidad Carolina. En todo ese tiempo ninguno de los miembros de la junta hizo del conocimiento de la comunidad lo que ya se había aprobado. La institución educativa, ante la respuesta de la comunidad, decidió que regresará los libros en cuanto inicie la nueva administración, pero si esto hubiera sucedido antes, si los mismos que protestamos contra tal hecho hubiéramos tenido la posibilidad de hacerlo incluso antes de su aprobación puede que incluso el escándalo mediático hubiera sido menor.

Y no se reduce solo a esto. Ya con la certeza de que la Junta está integrada de manera imparcial hasta podría, como también lo propusimos, llevarse a concurso el puesto de director(a) del IMCS, que ya no sea designado por el alcalde en turno, y siguiendo en la misma línea cualquier otra petición, proyecto, idea, programa o iniciativa que nazca desde la comunidad tendría más chance de llegar a su realización.

El equipo de Guadiana se comprometió a llevar estas propuestas al candidato para que a su vez se comprometa a realizarlas de ganar la elección el próximo 6 de junio. Pero independientemente de quién esté en la Presidencia Municipal esta es una iniciativa que hay que impulsar a como de lugar, para bien de todos.