POSTAL 1: “¡QUÉ PASE FRENAAA!”

¿Por qué Gilberto Lozano, líder del Frente Nacional Anti-AMLO (FRENAAA), aglutina bajo su liderazgo a miles de antipejistas de clase media, media alta y alta?

¿Qué atractivo encuentran sus seguidores en la visceralidad iracunda y el autoritarismo bipolar de Lozano? Ellos le perdonan esas características erráticas de su personalidad porque se miran reflejados en él; en su ideología de extrema derecha: autoritaria, visceral e intolerante. En su rechazo a los partidos políticos. En su actitud provida, antiaborto y antidiversidad sexual. En su necesidad de distinguir estratos sociales con indeleble marca de estatus. En su obligación por mirar la pobreza y la desigualdad social como responsabilidad de los pobres. En su molestia limitada al observar la corrupción e impunidad de las élites política y económica. Pero, nada más.

A partir de ese reflejo, Lozano explota los miedos más profundos de sus seguidores ante la posible pérdida de su estilo de vida. Y los mete en una crisis de odio e irracionalidad contra AMLO sin límites, mediante el uso de tres frases claves: “¡Despierta que México será otra Venezuela y perderás todo! ¡AMLO es el sucesor de Chávez! ¡Pronto México será una dictadura bolivariana!”.

¿Será FRENAAA exitoso al exigir la renuncia de AMLO en diciembre de 2020, formar un Gobierno interino y llamar a elecciones presidenciales en 2021? FRENAAA no logrará la dimisión de AMLO por una razón: su peso y poder político es muy limitado.

Su plantón en el Zócalo no llegará a la primera posada. Y AMLO lo utilizará para demostrar la ausencia de contrapesos serios a su poder personalista y autoritario. En diciembre, Lozano tendrá que reinventar FRENAAA con una visión de más largo aliento.

¿Podría FRENAA unificarse y articularse con otros contrapesos e integrar un bloque nacional y enfrentar con éxito a la 4T? Sería ideal, pero es muy difícil, sí Lozano no cambia su autoritarismo intolerante y sectario.

Como dijo, Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación: “Hoy FRENAAA, no nos quita ni la siesta de la tarde”. Y con razón.

POSTAL 2: “¿MÉXICO COMUNISTA?:

MITOS Y REALIDADES”.

Mito: AMLO es un político de izquierda.

Realidad: No. AMLO es un político populista conservador de corte priista. Como Luis Echeverría (1970-1976) fortalecerá el estado de bienestar o asistencialista con una visión nacionalista y antiglobalizante.

Mito: AMLO es el cadáver viviente de Hugo Chávez.

Realidad: No. AMLO usa esa imaginería de manera coyuntural para acalambrar a las clases medias y altas. Pero existe una fracción de izquierda radical al interior del gobierno de AMLO, que lo presiona para que esa maniobra imprima el sello distintivo de la 4T. ¿Quiénes la integran? Claudia Sheinbaum, Irma Eréndira Sandoval, Citlalli Hernández y Bertha Luján, entre otros.

¿Quiénes se oponen desde una postura social demócrata moderada? Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal, Mario Delgado y Alejandro Rojas, entre otros. El sentido profundo de la 4T será definido por la capacidad política de uno u otro grupo para incidir en el ánimo de AMLO.

Mito: AMLO hará de México otra Venezuela.

Realidad: No es cierto del todo. Los contextos histórico-políticos son distintos. Hugo Chávez fue líder de Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) que amamantó ideológicamente y subsidió con recursos económicos y petroleros a Cuba, Ecuador, Honduras, Bolivia, Brasil, Argentina y Nicaragua.

Cuba y Rusia apadrinaron ALBA para contrapuntear la presencia de EU en América Latina.

AMLO no tiene ideología de izquierda, un modelo de transformación claro o influencia significativa en otro país. Cuba y Rusia no son sus aliados y EU, aliado hoy, podría dejar de serlo en las próximas elecciones del 3 de noviembre.

¿Qué podemos esperar de AMLO? Un régimen populista autoritario con libertades reducidas de manera progresiva. Instituciones doblegadas a su poder personalista. Creciente polarización social entre “pueblo” y el resto de la sociedad. Restricciones al desarrollo empresarial y la propiedad privada. En suma, AMLO dará una puñalada al corazón de nuestra incipiente democracia. La misma que le permitió llegar al poder.