La inflación impulsó la pobreza laboral, sobre todo la inflación que tiene que ver con el alza en precios de ciertos alimentos. HÉCTOR GARCÍA
Un mayor número de trabajadores perciben salarios menores a los que tenían antes de la crisis, lo que va a ser difícil de revertir, advierten

CDMX.- La pandemia por COVID-19 profundizó la precarización de los ingresos laborales de las familias. Un mayor número de trabajadores perciben salarios menores a los que tenían antes de la crisis, lo que va a ser difícil de revertir, dijo Nabor Cruz, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

“La fuerte contracción del año pasado ahondó más la caída de los ingresos de los segmentos de la población más pobres, lo que propició el aumento de la desigualdad en términos de ingresos laborales”, opinó en entrevista.

En detrimento de quienes ganan más de dos salarios mínimos, la participación de la población ocupada con menores ingresos, que percibe hasta dos salarios o menos, repuntó en 4.2 unidades en lo que va de la pandemia, para llegar a  76% del total, indican datos del informe de pobreza laboral al primer trimestre de 2021, presentado la semana pasada por el Coneval.

“Esta tendencia al alza de los trabajadores que tienen bajos salarios nos va a costar trabajo revertir este año y los venideros.

“Si bien una de las políticas del gobierno federal ha sido incrementar el salario mínimo, el beneficio mayor sería que incrementarán el número de salarios mínimos que reciben los trabajadores, esa parte creo que nos va a costar recuperar”.

Con la pandemia se perdió lo ganado entre 2018 y 2020, por lo que ahora el reto es impedir que el impacto sea de larga duración como en 2008, comentó en su cuenta de Twitter, Gerardo Esquivel, subgobernador del Banco de México, tras conocerse el informe trimestral de pobreza laboral del Coneval.

Inflación, el efecto inevitable

Nabor Cruz agregó que a este mayor número de trabajadores que ganan menos, les pega más la inflación, lo que los hace más vulnerables a la pobreza por pérdida del poder adquisitivo que tenían antes de la pandemia.

“Ganan poco y eso que ganan les alcanza menos para cubrir sus necesidades”.

El incremento del costo de la canasta alimentaria por arriba de la inflación redujo el poder adquisitivo del ingreso laboral de las familias, lo que, con la pérdida de empleos, provocó un aumento de la población en pobreza laboral, cuyo recursos no  cubren el costo de la canasta.

La inflación impulsó la pobreza laboral, sobre todo la inflación que tiene que ver con el alza en precios de ciertos alimentos.

“No sólo el pollo, huevo, jitomate y aguacate tuvieron incrementos, también puede inferirse algún impacto de los energéticos que estén presionando los mayores costos de los alimentos” explicó el especialista.