Foto: Vanguardia/Archivo
En Extremadura, España, hay una imagen poco conocida, que es considerada por estudiosos como la precursora de la que se venera en México

Por supuesto que debió sobresaltarse como nunca en su vida. Era un hombre humilde que, en medio del desolado monte, se topa con la figura de una mujer envuelta en luz. Con dulzura, la aparición alejó los temores de quien sería su embajador, y se identifica ante él, nada menos que como la Virgen.

“No temas. Yo soy la Madre de Dios, Salvador del linaje humano (…) Dirás a los clérigos lo que has visto. Diles también de mi parte que te envío yo allá (…) Tiempo vendrá que en este lugar se haga una iglesia y casa muy notable y pueblo asaz grande”.

Obedeciendo los designios divinos, el hombre dio cuenta de lo sucedido tanto a las autoridades civiles como religiosas, pero nadie le creyó, sino hasta después.

Pero, en efecto, durante siglos, desde entonces y hasta la actualidad, en ese sitio se asienta un santuario para honrar a la Virgen de Guadalupe.

¿Un relato muy conocido? Pues no. No en México, desde luego. Pero tampoco en el resto del mundo católico. Si acaso en España, donde se venera a la Patrona de Extremadura… la otra Virgen de Guadalupe.

Y no es que su existencia sea un misterio, sencillamente no es una historia popular, aunque la leyenda de su aparición –reconocida así, como leyenda, por los especialistas de la propia Iglesia Católica- es notablemente, pero no por casualidad, similar a la de la Señora del Tepeyac.

Virgen negra. La talla de la Virgen de Guadalupe es la “titular” del Santuario en Cáceres, en Extremadura, España Foto: Especial

LA PRIMERA GUADALUPE
Aunque evidentemente su culto es mucho menos extendido que el de Nuestra Señora de Guadalupe, de México, la Virgen española es la primera advocación mariana que lleva ese nombre de origen árabe:”wad”, que significa “río”, y la contracción latina “lux-speculum”, que se traduce como “espejo de luz”. (Investigaciones de algunos filólogos señalan que la traducción podría venir de “guad-al-upe”, que significaría más bien “río oculto” o “corriente encajonada”, y existen otras interpretaciones).

Su santuario está situado en el pueblo de Guadalupe, de Cáceres. Es la Patrona de Extremadura desde 1907, y es una de las siete Patronas de las Comunidades Autónomas de España, de acuerdo con un reportaje de EWTN, el canal católico de televisión.

Es, además, junto con la Virgen del Pilar, también Patrona de la Hispanidad, con el título de “Reina de las Españas”, otorgado por el rey Alfonso XIII en 1928, entre otras razones, porque los descubridores y conquistadores del Nuevo Mundo frecuentemente invocaban a la Virgen de Guadalupe, a quien levantaron templos, y Cristóbal Colón bautizó, incluso, una isla con su nombre.
La Virgen de Guadalupe extremeña apareció en el siglo 14, cuando casi finalizaba la reconquista cristiana y América aún no era descubierta.

La imagen es una talla románica, realizada en madera de cedro, que según una antigua leyenda fue encontrada por un pastor de nombre Gil Cordero, vecino de Cáceres, a quien se le apareció junto al río Guadalupejo o Guadalupe, de quien tomó el nombre la Virgen y el pueblo.

El mismo relato apunta que la imagen había estado siglos atrás junto al cuerpo de San Lucas, expuesta en Roma y en Sevilla, hasta que en 714, en plena conquista musulmana, la imagen fue escondida en el lugar donde permaneció hasta su hallazgo por Gil Cordero.

Cierto día, Gil Cordero se da cuenta que había perdido una vaca y salió a buscarla. Descubrió el cadáver del animal junto a la ribera del río. Para aprovechar su piel sacó la navaja. Iba a despellejar al animal cuando volvió a la vida ante la mirada atónita del vaquero. En ese momento fue cuando una mujer radiante hizo acto de presencia, diciendo que era la Virgen.

La aparición le indicó al hombre dónde encontrar la talla con su imagen, que pertenece al grupo de vírgenes negras de Europa occidental de los siglos 11 y 12. Desde el siglo 14 aparece vestida con ricos mantos y joyas.

En el sitio del hallazgo se construyó una ermita, y posteriormente el rey Alfonso XI elevó la pequeña iglesia a Santuario. En 1389 el monasterio fue confiado a la Orden de los Jerónimos. Actualmente lo custodian los Franciscanos.

La Virgen del Coro. Esta versión de la Virgen de Guadalupe española –no la titular- fue difundida por los conquistadores ibéricos en América. Foto: Especial

LA SEGUNDA GUADALUPE
En 2003 la revista Proceso publicó una entrevista con el historiador Fray Sebastián García, cronista del monasterio de Guadalupe, España, para quien es evidente que el culto a la Virgen de Guadalupe, imagen que ahí se venera desde hace siete siglos, fue llevado a la Nueva España por los primeros evangelizadores, dando origen a la Guadalupana de México.

Sin embargo, sostiene también que se ha desligado totalmente a ambas imágenes mediante los relatos de las apariciones de la Virgen en el cerro del Tepeyac al indio Juan Diego, en diciembre de 1531.

“Ésa es una preciosa narración que, en su tiempo, nadie conocía, ni el propio (obispo Fray Juan de) Zumárraga hasta que fue escrita más de un siglo después. Y la historicidad de Juan Diego no se puede demostrar”, declaró el especialista.

“Doy solo un dato que constata que la de México se inspiró en la Virgen española: al principio, la festividad en el Tepeyac era el 8 de septiembre, que es cuando aquí festejamos a la Virgen extremeña. Ya después se cambió al 12 de diciembre, para ajustarla con la fecha que se pone en la leyenda de las apariciones. Dicho traslado debió realizarse por 1660”.

El nombre de la Virgen mexicana, según algunas versiones, fue puesto porque a Zumárraga le resultaba difícil pronunciar su nombre en náhuatl, y la llamó “La Virgen de Guadalupe” porque “Coatlaxopeuh” le sonaba parecido al nombre con que los extremeños solían invocar a la Virgen. Sin embargo, esto no concuerda con las semejanzas fonéticas propuestas que significan: “la que pisa la serpiente de piedra” o “la que pisa la cabeza de la serpiente”, pues en la imagen de la tilma no hay ninguna serpiente. Sin embargo, en el documento “NicanMopohua”, escrito en náhuatl, se transcribe claramente en español el nombre de Santa María de Guadalupe.

García, también bibliotecario del monasterio, destacó que Hernán Cortés y otros conquistadores eran de Extremadura y veneraban a la imagen, a la que Cortés usó en el estandarte con el que entró a Tenochtitlán, y que aún se conserva en el museo del Castillo de Chapultepec.

Sobre la devoción Guadalupana reconoció que es mayor en México donde la Virgen, además se convirtió en un símbolo nacional.

“Es un signo de la identidad mexicana”, expresó. “La copia se ha hecho más famosa que la original. O podríamos decir, valga la expresión, que la hija es más que la madre”.

Fray Sebastián García refirió que, durante la conquista de la Nueva España, “familias enteras de españoles propagaron la devoción a la Virgen en el nuevo mundo, al igual que los primeros
misioneros”.

Sin embargo, aclaró que la imagen difundida no era la de la “Virgen titular”, sino la de la Virgen de Guadalupe que está en el coro del santuario.

 

La Virgen del Coro.  Esta versión de la Virgen de Guadalupe española –no la titular- fue difundida por los conquistadores ibéricos en América.

Virgen de Guadalupe.  La imagen venerada en México es notoriamente parecida a la de Extremadura.
Virgen negra.  La talla de la Virgen de Guadalupe es la “titular” del Santuario en Cáceres, en Extremadura, España. (Detalle)

"La iconografía de la Virgen del coro la reproducían los propios monjes del monasterio, que eran habilidosos dibujantes y pintores.”.

"La copia se ha hecho más famosa que la original. O podríamos decir, valga la expresión, que la hija es más que la madre”.Fray Sebastián García

Virgen de Guadalupe. La imagen venerada en México es notoriamente parecida a la de Extremadura. Foto: Especial


Monjes... cuidadosos de imágenes

Los monjes eran muy reservados con su imagen titular, temían que otros santuarios la reprodujeran con exactitud y la colocaran en sus altares. Y eso fue precisamente lo que habría pasado con la guadalupana de México, que tomó como modelo a la Virgen del coro, muy similar a la Virgen del Tepeyac.

Rayos dorados salen detrás de su manto, y bajo sus pies hay una luna sostenida por un querubín. La diferencia es que ésta lleva al niño Dios en su regazo.

El historiador Arturo Álvarez, autor de “El primer siglo guadalupano (México, 1524-1648)”, expresó convencido que “La Guadalupe de México se inspiró en ésta de España. No hay ninguna duda. Y que me perdonen si lo digo con toda crudeza. Pero yo llevo más de 50 años estudiando el tema de las dos Guadalupes, y así fue. Los hechos son irrefutables”.

De cualquier manera, el conocimiento de la existencia de la otra Virgen de Guadalupe, no afectará la fe de sus creyentes que este 12 de diciembre, vuelven a celebrar a la Morenita del Tepeyac.