A Francisco Valdés Pérez Gasga, Premio Nacional a la Conservación de la Naturaleza 2015

En un auditorio están sentados los 27 rectores de las instituciones de nivel técnico superior y superior de Saltillo, Arteaga y Ramos Arizpe; y los 31 rectores,integrantes de la Comunidad de Instituciones de Educación Superior de La Laguna (CIESLAG). 

Son las 9 de la mañana. Aparece un joven de 15 años, que micrófono en mano, les interpela así: “Buenos días, vengo en representación de miles de jóvenes adolescentes de las Regiones Sureste y Laguna que quieren saber sobre la solidez es su oferta educativa para asegurar una mejor vida futura a todos nosotros. No somos soñadores, exigimos lo que nos corresponde: Oportunidad de estudiar, aprender a aprender como forma de vida, movilidad social y una integración ciudadana; digna y plena, a nuestro México”.

“Respondan por favor la encuesta entregada a cada uno de ustedes”. 

1.¿Qué definición de persona y de sociedad tienen sus instituciones?

2.¿Definen ustedes su modelo educativo o las fuerzas del mercado?

3.¿Tienen un sistema de financiamiento accesible, plural e incluyente? 

4.¿Están empatadas sus carreras técnicas y profesionales con los empleos que requieren las empresas?

5.¿Poseen un equilibrio entre calidad académica y formación humanista?

6.¿Preparan estudiantes con la capacidad de ganar para vivir, ser felices con el oficio aprendido y ser apasionados para hacerlo cada día?

7.¿Ligan de manera exitosa, las prácticas sociales, las materias de ética social, responsabilidad ciudadana y conocimiento de la realidad del País, con la formación de mejores ciudadanos? 

8.¿Están comprometidos con la Responsabilidad Social Universitaria que impulsa principios éticos y un desarrollo social equitativo y sostenible?

9.¿Tienen un área de investigación preocupada por entender la problemática de la región e incidir en políticas públicas que la mejoren? 

10.¿Generan conocimiento científico que impulse innovaciones tecnológicas que impacten en nuestra competitividad regional? 

Eran las 3 de la madrugada del día siguiente. Los directivos de las instituciones continuaban escribiendo. Mientras el joven adolescente dormía en un catre, en espera de sus respuestas.