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La especialista del Seguro Social señaló que todo nacimiento antes de las 37 semanas de gestación se considera prematuro

Dentro del marco del “Día Mundial del Niño Prematuro”, el IMSS puso ayer en marcha la Semana del Bebé Prematuro para difundir información sobre los cuidados que se requieren cuando se presenta un nacimiento precipitado.

Esta actividad se realizó en el Hospital General de Zona número 1, e incluyó una serie de pláticas dirigidas a las madres de bebés en este cuadro y a embarazadas para que consideren las acciones en tomar en caso de ser necesario.

La neonatóloga Yarely Rodríguez Gómez mencionó que el objetivo es que los bebés tengan el mejor inicio de vida posible, y en esto un factor determinante es la alimentación con leche materna.

La especialista del Seguro Social señaló que todo nacimiento antes de las 37 semanas de gestación se considera prematuro y se clasifican como extremos los que nacen antes de cumplir las 28 semanas, y como tardío los que ven la luz entre las 34 y 37.

De acuerdo a la estadística, uno de cada 10 alumbramientos es prematuro y lamentablemente los fallecimientos que se presentan son durante el trabajo de parto o por su misma inmadurez, así como también se relaciona con ser la principal causa de muerte en los menores de cinco años, de incapacidades a largo plazo, como retraso mental, parálisis cerebral y problemas auditivos y visuales.

Dentro de los temas que se trataron fueron los factores de riesgo, que son embarazos múltiples, antecedentes de una gestación prematura, estado de gravidez en edades extremas, es decir, antes de los 16 o después de los 35, enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión o infecciones agudas.

Comentó que una simple infección en vías urinarias o cervicovaginitis puede provocar la ruptura precoz de membranas y así ocasionar el nacimiento prematuro; otras causas son el abuso de sustancias nocivas como el alcohol y el tabaco.

Recalca la funcionaria que la principal forma de evitar un nacimiento apresurado inicia previo al embarazo, alimentándose sanamente, mantener un peso adecuado, practicar ejercicio e iniciar la ingesta de ácido fólico, mínimo tres meses antes y ser valorada por su ginecólogo para evitar complicaciones tanto a la madre como al bebé.

La leche materna es muy importante para el recién nacido, ya que proporciona múltiples beneficios, como otorgar anticuerpos para defenderse de las infecciones que pueden llevar a la muerte al infante prematuro.