Foto: LUIS SALCEDO
Es una estrategia para desaparecer el trabajo sexual, dice la activista

Todo comenzó con el desalojo de una extrabajadora sexual que vendía repostería dentro de la zona de tolerancia.

Norah, después de un problema de cáncer dejó el oficio y se dedicó a vender comida en los bares.

Lo anterior lo denunció la activista Aída Badillo, quien acompañada de dos mujeres, aseguró que les acaban de avisar que las personas que viven dentro de la zona de tolerancia las van a desalojar.

Es el director de Comercio de dicho lugar el que niega el paso a los trabajadores como “Norah” y el que pretende desalojar a las personas que rentan habitación para poder dormir.

“Después de haberle dicho a las autoridades sobre la situación, la actitud de estas personas fue negativa. Después me entero de que comienzan a desalojar viejitos. Es que la orden es sacar a toda la gente de la zona de tolerancia”, denuncia.

Son personas que no tienen a dónde ir, ni familia ni dinero y las están desalojando”.
Aída Badillo, activista.

Añadió que actualmente se está desalojando a varias personas que viven en el área. La activista ve posible que se deba a que construirán desarrollos urbanos cerca.

“Son personas que no tienen a dónde ir, ni familia ni dinero y las están desalojando. Así de sencillo. Desde una fecha para acá hay una lista de gente que pretenden desalojar. Son entre 20 personas. Se habla de que van a realizar desarrollos urbanos”, agrega.

Mencionó que hay casos de personas que después de ir a la tienda ya no las dejan entrar.

CORTAN SERVICIOS BÁSICOS

La activista además denuncia que una de las estrategias para deshacerse poco a poco de esta zona es comenzar a cortar los servicios básicos. Este tipo de estrategia ya lo realizaron en Piedras Negras.

“En Piedras Negras cuando el Alcalde intentó quitar la Zona de Tolerancia lo que hacía era suspender el abasto de agua. En Torreón cuando quisieron hacer lo mismo decretaron que se tenía que hacer un parque y la prostitución se fue para todas partes.

“Esto es parte de una de las estrategias para desaparecer el trabajo sexual, pero no sucede. Es como un cáncer; no va a desaparecer, solo se mueve de lugar”, afirma.

Señala que actualmente la calle de Lerdo se está llenando de sexoservidoras en los “picaderos” en donde se llega a comer y a recibir un servicio sexual. A estos lugares están acudiendo las trabajadoras de la zona.