El PRI está cumpliendo años, 71, si nos atenemos a las siglas, 88 si consideramos sus antecedentes, PNR, PRM. En Coahuila todos los gobernadores han surgido de sus filas. Era de esperarse que los primeros gobernantes tuvieran orígenes revolucionarios, Raúl Madero, 1957-1963 fue villista después de la muerte del prócer, Braulio Fernández, lagunero, agricultor, funcionario público, Eulalio Gutiérrez, hijo del convencionista, empresario minero, por su trayectoria y origen social, gobernó con alta sensibilidad política y Oscar Flores Tapia, también de origen humilde, a pesar de gobernar en tiempos de mucha indignación social, la generación del 68, los universitarios, el juicio histórico es de que cumplió con su responsabilidad como gobernante, esto a pesar de su prepotencia y ser iniciador de escándalos de corrupción. Nada comparable a los ladrones contemporáneos.

La segunda etapa de gobernantes ya fueron los modernos, alejados de aquellas querellas revolucionarias, en un país y una entidad en donde ya aparecieron los grupos políticos opositores con mayor fuerza para disputar el poder, vía los votos, y no las armas. Los comunistas, los socialistas y otros que esperaban debajo de la mesa las limosnas, provocando confusiones en el nuevo espectro político, grupos aliados siempre al partido gobernante aunque tuvieran discursos izquierdistas.  Para hacer frente a los radicales se perfeccionaron las trampas y las mañas, aunque el gobierno organizara las elecciones. José de las fuentes con un costal de mañas, Eliseo Mendoza con mayor respeto a los disidentes, Rogelio Montemayor con todo el apoyo para ejercer los recursos públicos en favor del corporativismo, por ende del PRI. Y la tercera etapa, la de una verdadera disputa por la nación, Enrique Martínez quien sería el parteaguas de los dos períodos, y con un gobierno más propenso a compartir el poder con los grupos sociales más organizados, sin incidir mucho en las diferencias ideológicas. 

Llegó junto con la alternancia nacional el último período, el más paradójico de la historia. Un PRI menos aferrado a conservar el poder a como dé lugar, pero también con resabios regionales de un partido dictatorial y corrupto. Etapa que en Coahuila aún está vigente, en donde el PRI simplemente se convierte en alcahuete. Nunca en la historia nacional contemporánea habíamos asistido a un PRI tan cínico, en donde un gobernador cede su cargo a su hermano y los dirigentes partidarios nada más viendo. De ahí la explicación de las candidaturas independientes y el discurso atronador de los partidos políticos opositores. 

La última y nos vamos

El principal candidato independiente a la gubernatura Javier Guerrero sumó a doscientos mil ciudadanos en apoyo a su proyecto, buena noticia para democracia coahuilense, caballo que alcanza gana, dice la frase de la sabiduría popular. Y por otra parte salieron a relucir las trampas de siempre en el PRI, para asegurar la participación que habían anticipado, lideresas obligando a sus vecinos a votar por el candidato ya anunciado, amenazas a empleados públicos y otras linduras por el estilo, que demuestran que los recursos públicos no son suficientes. Por primera vez en la historia podría haber alternancia política en Coahuila.  Y como ya sucedió hace más de cien años, Coahuila volvería a convertirse en la entidad que cambie el rumbo del país.    
       
La querella infinita
Mario Valencia Hernández
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