Una vez cubiertos (y bien) los rituales gastronómicos propios del mexicanísimo maratón Guadalupe-Reyes y en espera de la tradicional tamaliza del Día de la Candelaria, se antoja repasar algunas de las noticias que han despertado el interés del respetable a escasos días de haber iniciado el nuevo año. No pocas sorpresas nos ha ofrecido el comienzo del 2019. 

El desabasto de gasolina en –al menos– seis estados de la República ha producido malestar generalizado. El cierre de los ductos de Pemex como medida para combatir el robo de combustibles, no a mostrado sus mejores consecuencias. Todo apunta a que la carencia del energético se extenderá a otras entidades durante los próximos días, pues según se ha dicho, la lucha contra el huachicoleo va en serio y no habrá marcha atrás. 

Por su parte, el rifirrafe por la creación de la Guardia Nacional aún sigue vigente. En ese contexto, el Gobierno federal recibió severas críticas al haber lanzado la convocatoria y el correspondiente spot promocional para reclutar a 50 mil elementos en los próximos tres años, esto sin contar aún con la reforma constitucional en la que se regule tal figura. ¿Error o anticipación deliberada?, lo cierto es que la atención a los temas de seguridad es prioritaria; de ahí que los inquilinos de San Lázaro se reportan más que listos para recibir las opiniones de expertos en la materia a fin de razonar su voto (veremos y diremos). 

Finalmente se anunció (en forma oficial) la cancelación del NAIM. Después de las negociaciones con empresas y tenedores de bonos, se afirma que todo está preparado para abandonar la construcción y dejar enterrados en el olvido los clavos y varillas de lo que hubiera significado la máxima obra de infraestructura de los últimos tiempos. Para el excandidato presidencial Pepe Meade, la decisión no producirá ahorros al País; por el contrario, habrá pérdidas importantes. El doctor en economía por la Universidad de Yale, sostuvo que la mencionada cancelación costará a los mexicanos la friolera de 145 mil millones de dólares. Atentos estaremos a las sumas y restas que se hagan en los meses venideros para justificar la supresión de la obra aeroportuaria.   

Allende las fronteras, Venezuela enfrenta una nueva crisis (sí mamá, otra más). Por primera vez, desde el arribo del régimen chavista, la legitimidad de su presidente es gravemente cuestionada por propios y extraños. Nicolás Maduro fue “reelecto” el pasado mes de mayo a través de unos comicios que han sido rechazadas por la comunidad internacional, al haber sido convocados en forma irregular y llevados a cabo sin la participación de la oposición. La Asamblea Nacional de aquel país, comandado por el novel político Juan Guaidó, ha sido el único organismo que sirve de contrapeso al ejecutivo. Por lo pronto, el referido parlamento no se prestará para que Maduro rinda protesta el próximo día 10 de enero, tal como lo establece su Constitución. Al respecto, el Grupo de Lima, que agrupa a catorce países del continente americano, hizo una declaración en la que se desconoce la reelección del venezolano y lo exhorta a entregar el poder precisamente a la Asamblea Nacional para que ésta convoque a elecciones libres y democráticas. Y aunque México pertenece a la agrupación de marras, éste fue el único país que no apoyó el desconocimiento. Maximiliano Reyes, subsecretario de Relaciones Exteriores, dijo que nuestra nación se abstendrá de emitir cualquier pronunciamiento en relación a la legitimidad del gobierno sudamericano. Por su parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó: “vamos a respetar los principios constitucionales de no intervención y autodeterminación de los pueblos en materia de política exterior; nosotros no nos inmiscuimos en asuntos de otros países”. Ni tardo ni perezoso, Evo Morales celebró que México “haya dejado sin apoyo los actos golpistas diplomáticos encabezados por Estados Unidos a través del Grupo de Lima”; los demás permanecieron en silencio ante la omisión mexicana. 

Aquí en confianza, seguramente el día de hoy los titulares de los medios en donde puede leerse esta columna darán cuenta sobre los ecos del discurso que Donald Trump ofreció (la noche del martes) en relación a su plan para la construcción de un muro “largo e invulnerable” en la frontera con México. Atendiendo al principio de no intervención anunciado por el primer mandatario mexicano y ratificado por el canciller Marcelo Ebrard, ¿cuál será la postura del Gobierno de la República frente al tsunami que se ve venir?, ¿habrá respuesta (como ofreció en campaña el candidato López) o se continuará actuando con “prudencia” y en “forma precavida” (como lo declaró en conferencia mañanera el presidente López)? Al tiempo.