El pasado domingo 24 de diciembre, Adrián López Ortiz, director del periódico “Noroeste” de Sinaloa, publicó su artículo titulado “Ciudadano Mid”. López Ortiz cuestiona y se responde en el artículo de marras lo siguiente: “¿Cuál es el líder que México necesita ahora? Uno que sea capaz de hacer tres cosas: la modernización del sistema político mexicano, el combate a la corrupción, y la pacificación del territorio nacional”.

Si bien comparto los puntos señalados por el director de “Noroeste” como temas prioritarios en la realidad que vive nuestro país, también creo que quien aspire a gobernar México el próximo sexenio debe incluir en las prioridades dos temas adicionales: una clara agenda social que ayude a empezar a cerrar la gran brecha de desigualdad, así como empezar a construir un verdadero Estado de Derecho con todo lo que ello conlleva.

Primero, la modernización del sistema político mexicano significa la ampliación de los derechos políticos incluyendo la libertad de expresión, así como la instauración de una verdadera democracia y detener el regateo de derechos humanos, y la simulación que vivimos actualmente.

Hay mucho que hacer y deshacer para ampliar el derecho humano de participación política en nuestro país; modernizando los partidos políticos, los recursos públicos para gasto corriente, listas abiertas para elección de candidatos plurinominales, reducción de requisitos para candidaturas independientes, eliminación de financiamiento público ilegal para campañas políticas, erradicación de la práctica de compra y coacción del voto y del uso de programas sociales con fines políticos electorales, quitar trabas a ejercicios de participación ciudadana como el plebiscito y referéndum, la segunda vuelta para la elección presidencial, fortalecer la reelección legislativa eliminando restricciones absurdas, fortalecer las instituciones democráticas, así como garantizar la independencia de los legisladores y el conflicto de intereses, etcétera…

Segundo. El combate a la corrupción es todo un tema para un artículo, pero vale destacar que debe combatirse la corrupción en las Fuerzas Armadas, y en las instituciones encargadas de la seguridad pública, así como en aquellas de procuración e impartición de justicia; igual combatir la corrupción del Poder Legislativo, de los órganos autónomos. Todas estas deben ser instituciones que sirvan a los ciudadanos y no que se sirvan del poder que ostentan.

También debe desterrarse la corrupción de las instituciones de salud. Es increíble la corrupción en los servicios de salud pública al tiempo que éstas ni siquiera tienen personal, equipo y medicamentos para un servicio digno.

Tercero. La pacificación del territorio nacional empieza por combatir la violencia institucional, la que proviene desde el poder y el abuso del poder. También debe combatirse el crimen organizado combatiendo el apoyo institucional que lo soporta y el “lavado” de dinero.

El común denominador en los asesinatos, robo de autos, asalto a comercios y casa habitación es el armamentismo. Debe combatirse el armamentismo, el tráfico de armas y la portación ilegal de ellas.

Cuarto. Es increíble que en un país tan desigual como el nuestro, ninguno de los aspirantes y sus partidos tengan una clara agenda social que incluya educación, salud y seguridad social, incluyendo pensiones.

Los mexicanos pagamos servicios de salud con costo primermundista y recibimos servicios del quinto mundo. Una reforma se salud es impostergable por justicia social.

Quinto. México no podrá ser un país de instituciones sin Estado de Derecho. Todos sabemos que los grandes males que padecemos derivan del grado de discrecionalidad con que se aplica la ley y la justicia en nuestro país. Es aquí donde se alimenta la brecha de desigualdad cuando los mexicanos descubrimos en los hechos que no somos iguales ante la ley.

Grandes retos para quien aspire a gobernar nuestro país, entendiendo que el problema de los mexicanos no es cuándo vamos a terminar, sino cuándo vamos a empezar.

Twitter: @ClouthierManuel