Ayer concluyó formalmente el período de inscripción de candidatos a los distintos cargos de elección popular que se encuentran en juego en el proceso en marcha. Teóricamente, pues, los ciudadanos ya sabemos entre quiénes deberemos escoger a nuestras próximas autoridades.

Sabemos, pues, entre quiénes deberemos escoger a los integrantes del siguiente Ayuntamiento que dirigirá los destinos de la ciudad en la cual vivimos, el diputado o diputada que representará a nuestro distrito y, sobre todo, quién ocupará la titularidad del Ejecutivo Estatal.

Habrá que esperar a que se resuelva el tecnicismo del acuerdo asumido anoche por el Instituto Electoral de Coahuila, en el sentido de que algunos partidos políticos no han cumplido con los extremos de la regla de género y les ha concedido un plazo de 48 horas para que cumplan con ésta –inédita para los procesos electorales de Coahuila– y que obliga a los partidos a cumplir con la paridad vertical y horizontal.

Salvo el detalle técnico señalado, es posible decir que el panorama electoral está claro y que entre los nombres de quienes se encuentran oficialmente registrados habrá de seleccionarse a nuestras próximas autoridades.

En las próximas horas iniciarán formalmente las campañas, es decir, el período durante el cual quienes buscan un puesto solicitarán el voto de los coahuilenses presentándoles sus propuestas concretas para convencerles de que son la mejor opción.

Se trata, a no dudarlo, de una elección histórica en la cual se confrontarán dos proyectos muy claros: el de la continuidad del partido en el poder o la posibilidad de que, por primera vez en la historia, se registre la alternancia en el Poder Ejecutivo.

No es menos importante, por supuesto, la posibilidad de que el Congreso de Coahuila pueda contar con una mayoría distinta a la del Partido Revolucionario Institucional y que los ayuntamientos de la entidad puedan tener configuraciones distintas a las que han tenido hasta ahora.

Sin embargo, es claro que la pista más importante para los electores coahuilenses es la de la Gubernatura, pues los municipios más importantes de la entidad –aunque no la totalidad de ellos– han vivido ya previamente la alternancia política.

Lo que sigue entonces son las campañas y cabría esperar que se trate de una competencia de ideas en la cual los ciudadanos coahuilenses podamos contrastar los proyectos en pugna y, a partir de su contraste, decidir cuál es el mejor para el futuro de nuestra entidad.

Cabría esperar también que los partidos políticos y sus candidatos se encuentren a la altura de las circunstancias y de la expectativa de los ciudadanos, de tal suerte que la jornada del próximo mes de junio pueda ser considerada una verdadera fiesta democrática.