La mayor promesa de campaña de López Obrador era que el iba a combatir la corrupción de raíz, con un gobierno honesto y austero. No se cansó de decirnos que no se necesitaban lujos ni todo ese presupuesto que se tenía destinado para gobernar. Que se podía hacer más con menos. Y todas y todos le creímos, le queríamos creer. Todas y todos estamos cansados y hartos de la forma de gobierno y el enriquecimiento inexplicable de la clase política.

Sin embargo, la historia ha sido diferente: las casas de Bartlett, el patrimonio de Irma Eréndira y John Ackerman inexplicable de trabajos anteriores o actuales, los videos de Pío López o la vida lujosa del hijo de López Obrador. En resumen, la historia no ha cambiado, las historias de enriquecimiento de funcionarios siguen y siguen.

Esta semana vivimos una de las peores tragedias que pudo haber sido totalmente prevenible. La caída de un tramo de la línea 12 del metro de la Ciudad de México nos dejó clarísimo que la corrupción mata.

Entendamos algo, que la corrupción, esa diferencia de dinero entre lo que realmente valen los productos o servicios en el mercado y lo que se queda en el bolsillo tanto de los proveedores públicos como de los tomadores de decisión de la compra del producto y/o servicio; es lo que produce mala calidad en los materiales, insuficiencia de recursos, etcétera.

No quiere decir que hayan encontrado una oferta o un descuento, y se hayan quedado con la diferencia de ese presupuesto. Lo que quiere decir es que tuvieron que cambiar de materiales, disminuir recurso humano o cualquier otro tipo de insumos para disminuir los costos y darle lo que cada uno quería y/o pedía.

Entendamos de una vez por todas que la corrupción no se solucionará cuando llega tal o cual candidato o candidata, o tal o cual partido político. El problema gravísimo de corrupción que tenemos se solucionará cuando empecemos a invertir enserio (con presupuesto claro y proyectos profesionales) en educación cívica. No podemos seguir pensando que la clase política va a cambiar mañana, que el futuro puede ser diferente, si nosotros como ciudadanos hacemos cosas diferentes. Apostar por educación para la ciudadanía y en herramientas de participación política y social es la única solución sostenible a que pasen cosas diferentes.

El famoso pensador Edward Murrow desde finales del siglo 19 compartía esta frase: pueblos de ovejas engendran gobiernos de lobos. Misma frase que se encuentra vigente hasta nuestros días. Seguiremos teniendo gobiernos de lobos, mientras no dejemos de ser ovejas. ¿Asumes el reto de #CiudadanodeTiempoCompleto?

Es hora de participar activamente en política, informarnos y exigir de acuerdo con lo que está pasando. Este 6 de junio tenemos una cita en las urnas para defender nuestra democracia y el rumbo de este país.