¿Crees que las personas que caminan son un estorbo para los automovilistas? Estás equivocado y te decimos por qué

Tal vez crees que por manejar un automóvil la calle te pertenece y las personas que caminan son un estorbo y deberían ponerles puentes para evitar ser arrollados y que tú puedas seguir tu camino. Si piensas esto, estás equivocado. El peatón es primero y los puentes “antipeatonales” no son la solución a los problemas de movilidad en la ciudad.

Puedes pensar que todos los ciudadanos (niñas, niños, jóvenes, mujeres, hombre, adultos mayores, mujeres embarazadas, personas con discapacidad motriz) son unos flojos e irresponsables por no utilizar el puente peatonal y si eres un peatón crees que es tu deber utilizarlo porque no hay otra opción. Pues no. En otras ciudades los están quitando e invirtiendo en pasos seguros e incluyentes a nivel de calle.

Y la razón es sencilla: la persona que camina o peatón tiene la prioridad de movilidad, después los ciclistas, luego el transporte público y, por último, los vehículos particulares. Y no solo eso, también en ese orden deberían diseñarse las obras públicas e invertir los recursos para infraestructura, de acuerdo con la Ley de Tránsito y Movilidad del Estado de Coahuila.

Pero quizás has visto que esto no se respeta: hay calles y bulevares sin banquetas, sin cruces de cebra, sin semáforos para peatones o ciclistas.

No se trata de competir por el espacio público, sino de ordenamiento, de obligaciones y responsabilidades, para una movilidad eficiente que tenga a la persona como centro de su política, y no al vehículo.

“¿Por qué el peatón es primero?, porque somos humanos, todo el objetivo debe estar enfocado al bienestar del humano, nosotros debemos buscar calidad de vida para todos, para cada uno de los ciudadanos”, explicó Pastor López Atilano, presidente del Consejo Ciudadano de Convivencia y Movilidad Sustentable de Saltillo.

Si analizamos los recursos e infraestructura vial, nos daremos cuenta que los automovilistas se llevan más facilidades, mientras contaminan al medio ambiente y el entorno urbano, además ponen en riesgo a terceros.

“A la mayor parte de la gente que es peatón le estamos dando muy pocas facilidades, simplemente los obligamos a usar un transporte de muy mala calidad que les hace perder tiempo, invertir mucho tiempo de su vida en ir a su trabajo, eso no es calidad de vida, no estamos fomentando la calidad de vida”, agregó el especialista.

Los peatones son mayoría y además son contribuyentes… cuando un peatón habita la ciudad le da valor”, refirió Claudia Luna Fuentes, consejera con especialidad en medio ambiente.

 

QUITAR PUENTES PEATONALES; ALTERNATIVAS SEGURAS

La próxima vez que veas un puente peatonal, puedes preguntar ¿por qué no hay pasos seguros como en otras ciudades?, ¿por qué siguen invirtiendo millones de pesos en estructuras obsoletas?, ¿por qué no hay campañas de cultura vial?

“Antes de poner un puente, falta ir a socializar el proyecto y preguntarle a la gente: ¿usted prefiere un puente o prefiere un paso seguro?, ¿conoce a alguien con movilidad limitada, esa persona usaría el puente?, ¿preferiría cruzar el puente en 10 minutos o cruzar en menos de 5 minutos?, el urbanismo táctico debe ser una herramienta que tenemos que usar”, comentó la consejera Camila Fuentes.

Si crees que es imposible quitar un puente o evitar que los automovilistas respeten los pasos peatonales, puedes voltear a ver esfuerzos que están haciendo en ciudades como Morelia, Michoacán; Guadalajara, Jalisco; La Paz, Baja California Sur, la Ciudad de México, como ejemplo en nuestro país.

“Hay ciudades que sí están llevando a cabo actividades en favor del peatón, han eliminado puentes peatonales” por considerarlos “antipeatonales” y “antipersonas”, instalaron pasos de cebra blancos, semáforos, reductores de velocidad, iluminación y señalética, explicó el consejero Enrique Torres Mata.

Tal vez sigas pensando que esto no sucederá en Saltillo y que los peatones y ciclistas y motociclistas y camiones de transporte público deben quitarse para que sigas tu camino. Lo que falta entonces es sensibilidad y educación vial, conocimiento de los reglamentos de tránsito y empatía: al principio y al final del día todos somos peatones.