Mucho se ha hablado y especulado desde el inicio de esta crisis de desabasto de combustible de las cosas que ha hecho mal el Gobierno. Se ha sugerido que se detuvieron las importaciones de gasolina. Se ha mencionado que el despido de personal de Pemex en diciembre generó un cuello de botella en la importación y que la inexperiencia detonó la crisis.

Son rumores que no se han comprobado, pero que tampoco se han desmentido. La mala comunicación ha contribuido a la confusión al ir cambiado de versiones: primero dijo que no había desabasto. Después que sí había, pero que era culpa de los ciudadanos y sus “compras de pánico”. Luego dijo que todos sus movimientos estaban calculados, porque ellos habían decidido cerrar los ductos para combatir el huachicol. Ahora estamos en la explicación del sabotaje.

Además, con cada día que pasa sin resolver, la crisis se incrementa el riesgo de que afecte no sólo directamente a los automovilistas, sino también a las actividades más esenciales: transporte de alimentos, medicamentos, bancos, seguridad pública… y etcétera.

Lo que queda claro es que la situación pudo manejarse de manera diferente. Cuando hubo planeación, el abuso, la corrupción y el robo en el sector energético pudieron resolverse sin afectar a la sociedad. La extinción de Luz y Fuerza del Centro es un ejemplo. La gente también sabe ser ordenada para enfrentar situaciones extraordinarias e imprevistas, como ha ocurrido en la crisis de la influenza AH1N1 y para superar desastres naturales mucho más graves.

Por eso no es aceptable una medida que parece que se tomó sin planeación alguna, es claro que el desabasto no estuvo bien calculado, de ahí que los resultados en corto plazo son negativos.

¿Qué hacer? En lo inmediato, podríamos pensar en medidas urgentes como:

1. Gasolineras especiales —como lo dijo Ana Francisca Vega en un tuit— para ambulancias, personas con discapacidad, transporte público, taxis, etc. ¿era muy difícil?, ¿no se pudo prever antes?

2. Encontrar fuentes alternativas de abastecimiento. Si la medida de cerrar el ducto de Salamanca se iba a tomar en la época de pico de demanda estacional, que ocasiona muchas veces un desabasto temporal, ¿por qué no hay barcos con gasolina en el Pacífico, específicamente en Manzanillo y Lázaro Cárdenas? De esos puertos se puede transportar por tren hacia los estados más afectados inicialmente que son Guanajuato, Michoacán y Jalisco.

3. Dejar de polarizar. Es natural que en un tema de seguridad no se informe de todo lo que se está haciendo, pero se pueden dar datos claros que reflejen conocimiento de las autoridades. Hay expertos que podrían informar mejor que el Presidente. Sobre todo, habría que evitar regaños y descalificaciones innecesarias que sólo están polarizando a la gente, no ayudándola a entender lo que pasa y cómo superarlo.

Una muestra está con lo sucedido con respecto a un artículo publicado en el WSJ. El autor dijo que hubo reducción de importaciones, pero no necesariamente era la causa o la única causa del problema. El Presidente en lugar de descalificar al medio diciendo que son “pocos serios” debió haber precisado el punto.

4. Plan de recuperación económica. La Secretaría de Economía ha brillado por su ausencia ¿hay alguna idea de a cuánto ascienden las pérdidas económicas por esta parálisis?, ¿qué plan hay para ayudar a quienes han sufrido pérdidas por esta crisis? Hay que ir dando respuesta a esta demanda. No vaya a ser que en este caso, como dice el refrán, “salió más caro el caldo, que las albóndigas”.

Como muchos mexicanos, yo espero que de verdad esto se esté haciendo para combatir la corrupción y el robo de combustible, veamos los resultados. Si es así, los ciudadanos procesarán los enormes costos que esto ha significado.