Foto: Cuartoscuro
Las mujeres lo manifiestan sin nada que lo provoque, de igual forma dura mucho tiempo, suele ser incómodo, doloroso y no desaparece aún después de haber mantenido relaciones sexuales

La excitación sexual es una manera en la que el cuerpo responde a ciertos estímulos placenteros, ya sea en una relación sexual o mientras se practica la masturbación, sin embargo, existe el Síndrome de Excitación Genital Persistente, en que los orgasmos pueden presentarse sin explicación.

Esta agitación en exceso puede ser provocada por un problema de salud y se encuentra directamente relacionada con el sexo, pero no debe de ser confundida con la ninfomanía, que también está definida como una patología en la que hay un deseo incontrolable por tener relaciones sexuales, la cual se alivia tras practicarlo.

El trastorno se denomina  ‘Síndrome de Excitación Genital Persistente’, conocido por su acrónimo anglosajón PGAD, es reconocido como disfunción sexual y aceptado como enfermedad desde el año 2003 en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Cuando el síndrome se da en los hombres se le llama priapismo, trata de una erección de cuando menos tres horas sin que exista ningún estímulo previo, puede ser muy doloroso y peligroso para la salud.

Hay quienes aprovechan el largo tiempo de la erección para tener relaciones sexuales, sin embargo, esta acción podría desencadenar daños irreversibles como disfunción eréctil o que el miembro se atrofie por completo.

Aunque habrían diferentes motivos por los que el síndrome puede aparecer, el consumo de estupefacientes o una prolongada exposición al estrés son las causas más probables.

Las mujeres también lo manifiestan sin nada que lo provoque, de igual forma dura mucho tiempo, suele ser incómodo, doloroso y no desaparece aún después de haber mantenido relaciones sexuales.

Todavía no se saben los motivos exactos por los que aparece el síndrome; sin embargo, se sospecha que podría ser por una lesión que afecte la columna vertebral o las cervicales y punce algún nervio, aunque todavía no se descarta la posibilidad de algún desorden psicológico.

Debido a ello, no se tiene un tratamiento específico para su curación, lo que da lugar a que las personas que lo padecen no puedan llevar un vida normal en ningún aspecto de su vida.

Con información de Noticieros Televisa