A partir de la difusión de las proyecciones de integración de la próxima Legislatura en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, los términos “mayoría absoluta”, “mayoría simple”, “mayoría calificada” o “mayoría constitucional” se han utilizado en múltiples textos periodísticos y han generado confusión. Incluso, el presidente López Obrador ofreció ayer en su conferencia “mañanera” una explicación al respecto, aunque equivocada.

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, el término “mayoría” tiene siete acepciones diferentes, además de entenderse de cinco formas distintas dependiendo del contexto.

En el caso de las mayorías parlamentarias, que es el caso que nos ocupa, debe aclararse que los adjetivos “simple”, “absoluta” y “calificada”, corresponden a definiciones legales contenidas en los ordenamientos que rigen la actividad del Poder Legislativo Federal y, en general, de los congresos mexicanos.

El Reglamento de la Cámara de Diputados, en su artículo 3, contiene un glosario de términos en los cuales se describe los tres tipos de mayoría que reconoce dicho texto, en los términos siguientes:

“Mayoría absoluta: Es el resultado de la suma de diputadas y diputados o votos que representen, cuando menos, la mitad más uno de los presentes;

“Mayoría calificada: Es el resultado de la suma de diputadas y diputados o votos que representa, cuando menos, las dos terceras partes de los presentes;

“Mayoría simple: Es el resultado de la suma de votos de los presentes, que constituye la cantidad superior frente a otra u otras opciones”.

¿Y por qué diferentes tipos de mayoría?

La razón es simple: definir la importancia de los temas que se votan en dicho órgano colegiado. A mayor proporción de votos requerida, más relevante el tema que se vota.

La mayoría simple, por ejemplo, es la regla general y eso lo establece el propio Reglamento en su artículo 136: “Por regla general, las votaciones se verifican por mayoría simple de votos…”. En otras palabras, los temas “ordinarios” se resuelven mediante la mayoría simple que implica, entre dos o más opciones, elegir aquella que tenga más respaldo, sin importar la proporción de votos que sobre el total implique

dicha mayoría.

Sin embargo, existen temas que se consideran de tal relevancia que requieren de mayoría “absoluta”, es decir, la mitad más uno de quienes toman tal decisión. Entre estos temas están la aprobación de dictámenes en comisiones, la aprobación de las minutas del pleno, la aprobación de leyes secundarias o del Presupuesto de

Egresos.

Otros temas, aún más importantes, como la aprobación de reformas a la Constitución, la designación de diferentes funcionarios, como los consejeros del INE, o la reforma al propio Reglamento de la Cámara, requieren “mayoría

calificada”.

De acuerdo con los resultados preliminares de las elecciones del 6 de junio de 2021, el partido del Presidente y sus aliados, habrían de conseguir la “mayoría absoluta de la Cámara de Diputados”, es decir, al menos 251 curules, que representa la mitad más de 500, pero no la “mayoría calificada”, que implica contar con al menos trescientos 33 diputados.