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La batería tiene un gran potencial para ser la siguiente revolución en los dispositivos portátiles.

De los diferentes componentes que hacen un smartphone y los cuales atraen de una manera u otra, hay algunos que han avanzado a pasos agigantados como el procesador que da más rapidez e incluso ahorran energía.

También la tecnología ha mejorado en las pantallas, ya que ahora tienen mayor calidad, tamaño, resistencia al impacto, pero además ahorran energía; incluso, los sistemas operativos se han diseñado entorno al uso eficiente de la energía.

El común denominador es la batería la cual no se ha desarrollado de acuerdo a la ley de Moore, que indica que la tecnología debe de mejorarse el doble cada dos años, entonces la batería tiene un gran potencial para ser la siguiente revolución en los dispositivos portátiles.

Hay compañías como Samsung quienes han intentado solucionar parte del problema con su sistema de carga en un “tapete” y sin tener que enchufar el teléfono, que para efectos prácticos es como si estuviera conectado porque no puedes levantarlo sin desconectarlo, o como Ubeam que promete recargar nuestros dispositivos vía ultrasonido, pero estas son solo tecnologías sensacionalistas que no solución el problema.

¿Cuál es la solución?
Hay dos partes importantes a resolver para hacer un cambio en la manera en que cargamos y usamos nuestros dispositivos, la primera es la capacidad de carga (densidad energética) y la otra es la velocidad de carga (tiempo).

En cuanto a la capacidad de carga se mide en kilowatt hora por kilogramo de peso, es importante ya que entre mayor sea su densidad menor será el volumen de la batería y por ende el peso que cargamos todo el día en la mano.

Actualmente la tecnología que se utiliza es una batería de ion-litio tiene una capacidad de 150 Wh/kg que comparado con el gas propano, tienen una capacidad 13,900 Wh/kg o en términos sencillos unas 100 veces más eficiente que una batería ion-litio, es decir la tecnología de almacenamiento actual utilizada está en pañales, y alguien que sabe de esto y ha apostado una gran fortuna en el futuro de las baterías es Elon Musk fundador y dueño de Tesla.

¿Cuáles son las opciones? 
Actualmente se están desarrollando múltiples tecnologías que pudieran ayudar a mejorar el almacenamiento de energía, las más prometedoras son el cambio o combinación del tradicional litio a elementos como el aluminio, la espuma de cobre o algo tan simple como el agua.

Una de las más prometedoras es la de “Alfa Battery” de Fuji Pigment la cual se basa en aluminio-aire y no requiere una carga eléctrica sino agua; lo más interesante es que su capacidad es 40 veces mayor que la de ion-litio; duraría 15 días de carga.