La semana pasada recibí un correo electrónico de una mamá muy preocupada porque piensa que su hijo adolescente de 15 le oculta algo: “¿Por qué siempre mi hijo cierra la laptop o cambia de pantalla en su celular o tableta cuando me acerco? ¿Está haciendo algo malo y por eso no me deja ver lo que hace?” Hay muchas posibles respuestas. Algunas puede que la mamá tenga razón y su hijo está realizando algo prohibido para la familia. ¿Qué cosas negativas puede hacer? A continuación, puedo explicar algunas causas, pero son simples conjeturas:

1. Está enviando sexting alguna compañera de la escuela.

2. Está enviando sexting a algún primo o amigo.

3. Está viendo pornografía.

4. Está haciendo un video pornográfico.

5. Usando la tarjeta de crédito del papá para comprar tiempo en páginas pornográficas.

6. Viendo series de televisión o películas con contenido muy fuerte para auditorio maduro.

7. Enviando selfies.

8. Viendo páginas de internet con fuerte contenido de violencia.

9. Googlear de cómo hacer una bomba de peste.

10. Viendo YouTube.

11. Escuchar música explícita en su lenguaje.

12. Estar enviando y contestando mensajes por WhatsApp en sus grupos de amigos.

13. Jugar un videojuego prohibido.

Generalmente los adolescentes desean privacidad en sus actividades y no necesariamente están en páginas prohibidas o indebidas. Simplemente están pasando un rato de convivencia con sus amigos. Sin embargo, si existe la duda la mejor forma es preguntar. Y quizás su respuesta sea: “Nada.” Lo más importante es observar sus conductas y cambios de comportamientos. Si hay cambios drásticos de personalidad, entonces abrir más los canales de comunicación y confianza. No recomiendo presionar y menos enjuiciar porque cerraremos las pocas oportunidades para conocer y entrar en su vida secreta. La adolescencia es la etapa más importante que los muchachos buscan su independencia y el menor contacto con los adultos. Es una época de rebeldía y de fortalecimiento de su autoestima. Sin embargo, es la etapa más vulnerable de la vida. Entre los 12 y 17 años es el período mayor riesgo en tomar malas decisiones y actuar sin claridad de sus consecuencias. Su cerebro está muy sensible al sentir placer y recibir recompensas en sus acciones. Los estudios no se equivocan: Por cada 10 adultos que tienen una adicción, 9 la iniciaron en la adolescencia.

Los padres debemos estar bien informados sobre la vida que están experimentando nuestros adolescentes para que el diálogo sea de contenidos reales y no suposiciones o creencias falsas. El próximo mes, febrero, publicaré un libro titulado La vida tóxica de nuestros hijos y presenta decenas de historias reales que viven nuestros hijos en sus reuniones, fiestas, pijamadas, amigos o recámaras. Su intención no es alarmar sino dar a conocer sus actividades que muchos padres desconocemos o no queremos enterarnos. Nuestra función es conocer, comprender, dialogar, corregir y orientar para reducir el riesgo de sus malas decisiones. Estemos alertas y no tengamos miedo de abordar sus temas en forma clara, explícita y racional. Les apuesto que saben o están enterados de temas muy crudos, pero con gran distorsión. Los adolescentes piden a gritos que alguien los oriente y al no encontrarlos recurren a los bloggers, influencers o Youtubers recibiendo peor información. Seamos padres presentes en cuerpo, conocimiento y comunicación.

 

@DrJesusAmaya jesus.amaya@udem.edu