Felipe de Jesús Balderas Probablemente hoy 18 de octubre se estará preguntando si va o no a votar. Digo, a lo mejor no lo tiene contemplado en su orden del día dominical. Y es porque estamos acostumbrados a discriminar y a plantearnos pensamientos como: “estas elecciones no tienen la menor importancia, son para elegir diputados estatales”, “ni quien los haga en el mundo” o bien “¿qué impacto tienen las acciones de un diputado estatal?”

No se equivoque. Las políticas públicas que se implementarán en los próximos 3 años, en el Estado, pasarán por los 25 diputados que usted o quien vaya a votar elegirán. Iniciativas de salud, educación, infraestructura, vivienda, transporte, agua y lo que quiera, lo determinan ellos.

En concreto, la tarea del diputado –etimológicamente “el que evalúa”– es la de escuchar y recoger las problemáticas sociales que tienen los ciudadanos para discutirlas con sus partners y tomar con ellos las mejores decisiones. Es un portavoz de los ciudadanos y en el sistema representativo en el que vivimos debe o debiera representarnos. En ese sentido es importante conocer a los representados. Por supuesto, y los representados conocer a quien los representa.

Luego, en virtud de la realidad y su problemática, una de sus tareas más importantes es la realización y aprobación de leyes. No olvide que para esto se requieren ciertas competencias.

Otra será aprobar el presupuesto gubernamental, ratificar secretarios y magistrados del Poder Judicial y nombrar a los responsables de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), del Instituto Estatal Electoral (IEC), de los consejeros de Transparencia, del Titular de la Fiscalía y de Participación Ciudadana, entre otros. Y en cuestión de dineros, fiscalizan a través de la Auditoría Superior del Estado, las cuentas públicas de los Poderes del Estado, municipios y de los organismos públicos autónomos.

¿Todavía sigue pensando que su papel no es relevante? En ese tenor pienso en dos cosas. La primera, que nos hemos creído el rumor que en las elecciones estatales no se juega nada. Como si la democracia tuviera el segmento de las chicas, las medianas y las grandotas. La segunda es que los candidatos a los distritos han asomado muy poco la cabeza hacia la comunidad. Aun en estos tiempos deberían de apelar a la creatividad y a la innovación mediática para darse a conocer. No todo es dinero y apoyos para realizar campañas.

Una buena cantidad de ellos sólo se dará a conocer por su nombre en el papel, el día de la elección. A lo mejor no saben que el que siembra cosecha. Es importante, por lo tanto, quitar del ideario popular que estas elecciones no tienen gran importancia. Y eso, no sólo le corresponde al INE o al IEC, sino también a los candidatos con su activismo político, pero en este momento lo que se hizo, se hizo.

El problema es que los dos puntos anteriores mencionados abonan el abstencionismo, que este 18 de octubre no debe de darse. Sabía que en la elección 2019 para diputados estatales en Quintana Roo solamente salieron a las urnas 263 mil personas de un millón 247 mil 995 electores inscritos. Perdón, pero al abstencionismo y a la apatía le apuestan los partidos mayoritarios, no lo permita.

Luego, no sólo abstencionismo en las elecciones, sino luego en la vida democrática. Muchos siguen pensando que la democracia y las elecciones son lo mismo. La democracia es el todo y las votaciones son sólo una parte. La democracia es una forma de construir la realidad, pero la construcción la debemos de realizar todos.

Esperemos que no sólo sea el nada despreciable sueldo que percibirán por espacio de tres años, sino el deseo sincero de darle sentido y rumbo a un estado, donde los gobernadores no han tenido contrapesos reales. Seguimos padeciendo un déficit de participación ciudadana y es importante que quienes estamos hoy aquí, promovamos la importancia que tienen las votaciones de diputados estatales por el rol y papel que, como ya vimos, juegan en la conducción del estado.

Hay muchos temas prioritarios en el estado que tendrán que enfrentar y es nuestro deber ejercer marcaje personal para que los asuman y los solucionen. Por lo pronto, recordemos lo que dijo Aristóteles en su libro “La Política”: “la política es una actividad que no depende de los dioses, ni de las bestias, depende de los hombres”. Así que, dejemos la modorra y salgamos a votar, si no en lo subsecuente, de nada nos servirá quejarnos de lo que se hace o deja de hacerse en lo público. Así las cosas.

Felipe de Jesús Balderas

Columna: Así las cosas...

Es Profesor Asociado en el Tecnológico de Monterrey y Doctor en Humanidades