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Cerrar con broche de oro un año de renovación, donde una cara nueva se consagre, sin duda, sería algo soñado para la Liga

En las últimas fechas, la NFL ha salido a gritar con gusto y orgullo que han tenido (recuperado quizá) repuntes en los niveles de audiencia, pero lo que realmente necesita la Liga es que un equipo que ha comenzado a ganar corazones con jóvenes talento se proclamen campeones, como el caso de los Chiefs de Kansas City con su QB Patrick Mahomes.

Fuera de los escándalos extracancha que protagonizan algunos jugadores por violencia o abusos de sustancias prohibidas, lesiones irreparables que surgen luego de exitosas carreras y, sobre todo, movimientos políticos dentro y fuera del deporte; la reputación de la NFL ha disminuído, al igual que su calidad y credibilidad.

Pero una “camada” de nuevas estrellas hacen vibrar de nueva cuenta a los fanáticos de hueso colorado, además de atraer nuevos seguidores en Estados Unidos y todo el planeta. Sin duda, una bendición para Roger Goodell y la NFL.

Con Mahomes a la altura de estrellas como Tom Brady y Drew Brees, por mencionar a dos de los QBs más veteranos y que hoy están en la pelea por el Vince Lombardi con los ‘Pats’ y los Saints, respectivamente, una victoria en el Super Bowl LIII de Patrick y los Chiefs sería un final apropiado para una temporada como la actual. El triunfo de la nueva cara de la Liga.

Con Mahomes en los controles, los Chiefs han sido un equipo agradable y con una ofensiva explosiva, llena de emociones; de esas que esperas domingo a domingo ver en acción sin importar si son o no tu equipo, pues ptrovocan la “pica” sobre qué lograrán esta semana.

Y qué decir de los que sí son aficionados de Kansas City, quienes hoy vuelven a confiar en el Head Coach Andy Reid, esperando que a 50 años de la conquista del Super Bowl IV vuelvan a levantar la corona para comenzar una nueva era, dejando atrás una larga y decepcionante lista de fracasos.

Los Jefes han sido una bocanada de aire fresco en un año impulsado por los vientos del cambio. Los problemas de la NFL no han terminado, pero una victoria de los Jefes sería un final elegante para una liga en repunte y una limpieza simbólica de las telarañas para dar paso a una era mejor y más emocionante.

Aún falta camino, pero, por el bien de la NFL, esperemos que una cara nueva levante el Vince Lombardi y así dejar atrás un "reinado" de los Patriots de Tom Brady y Bill Belichick que fue bueno en un principio, aunque luego se manchó con "trampas", hostilidad y arrogancia.