Apuntan. Para niños y niñas el trabajo es una actividad estrictamente transaccional gracias al aprendizaje que resulta de su herencia adulta. Foto: el Universal
Conforme van creciendo se vuelven más conscientes de que este bien es positivo y sirve para alcanzar ciertos sueños. Sin embargo, saben que existe una tensión en términos de cuando no se tiene”.

CDMX.- A menudo se dice que los hijos son el reflejo de sus padres y, cuando se trata de dinero y de trabajo, no hay excepción, pues resulta que repiten el mismo discurso que escuchan en el hogar, de acuerdo con el estudio Entendimiento de la percepción infantil del trabajo y conocimiento financiero, que llevó a cabo el parque KidZania.

“Si bien viven la misma preocupación de sus madres y/o padres respecto a la economía familiar (hay o no dinero, alcanza o no, se ahorra o existen prioridades), conforme van creciendo se vuelven más conscientes de que este bien es positivo y sirve para alcanzar ciertos sueños. ”, explica el director de mercadotecnia de Kidzania México, Christian Muñiz.

Para niños y niñas el trabajo es una actividad estrictamente transaccional gracias al aprendizaje que resulta de su herencia adulta, donde encuentra juicios negativos a los que están expuestos en su día a día en casa y en otros contextos a su alrededor.

“Además, hallamos en el estudio que la relación trabajo-dinero es directamente proporcional en su entender. En términos generales, el tema es: mientras más te esfuerces, entonces más ganancia vas a obtener o acumular”, comparte.

POR ETAPAS

La exploración cuantitativa y cualitativa de KidZania se realizó en ocho instalaciones de la marca ubicadas en cinco países: Emiratos Árabes Unidos, México, India, Malasia y Singapur. La distribución de la muestra en cuanto a edades fue de los siete hasta los 12 años.

“Nos dimos cuenta que, entre las edades más tempranas, el dinero no es percibido como un tema de acumulación, sino de tiempo; es decir, cuánto debe pasar mientras se ahorra para poder acceder a sus deseos, porque les gusta acumular”, asegura el directivo.

En los entrevistados de mayor edad, la diferencia es notoria porque, de manera espontánea, refieren valores simbólicos y funcionales respecto al dinero, con cargas positivas que tienen que ver con ser poderosos, grandes, importantes, inteligentes, entre otras virtudes.

No obstante, estos chicos demostraron una noción clara de lo que esto representa en la práctica: posibilidades, empoderamiento, alegría y facilidades. Este estudio reveló que también comprenden que el dinero es importante para pagar los servicios del hogar y que facilita necesidades para sobrevivir (como la comida). Por lo tanto, entienden que dicho bien juega un rol completamente distinto en los adultos, pues forma parte de las obligaciones que conlleva ser mayor de edad.

“Al margen del asunto transaccional del dinero, para KidZania es más importante que los niños y las niñas aprendan que, cuando de verdad les apasiona algo y se dedican a eso, pueden obtener ingresos, comprar todo lo que deseen y seguir adquiriendo más sueños”, puntualiza Christian Muñiz.

ENTÉRESE:

> La exploración cuantitativa y cualitativa de KidZania se realizó en ocho instalaciones de la marca ubicadas en cinco países: Emiratos Árabes Unidos, México, India, Malasia y Singapur.