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Las fallecimientos sospechosos y confirmados de COVID-19 deben manipularse con medidas de seguridad sanitaria e inhumarse o incinerarse lo más pronto posible.

Algunas de las peores imágenes de la pandemia se relacionan con el manejo de los muertos: filas de ataúdes esperando a ser enterrados en Italia o Ecuador, la ausencia de funerales o su reducido tamaño. Hubo miedo mientras se establecían los lineamientos, pues no se sabía si los cuerpos podían contagiar o cómo se debía proceder para disminuir los riesgos. 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los cadáveres no suelen ser infecciosos, excepto si fallecieron por enfermedades “de las fiebres hemorrágicas (como el ébola o la fiebre hemorrágica de Marburgo) y del cólera”. Sin embargo, los pulmones aún podrían contener virus vivos. Por lo tanto, se deben disminuir las prácticas que favorezcan la producción de aerosoles, como la autopsia.

Cada día hay más muertes en el país y los familiares tienen dudas: ¿cómo se manejan los cuerpos de los fallecidos por COVID-19 en México? ¿Podrán despedirse o identificar a su ser querido?

La Secretaría de Salud publicó en abril los “Lineamientos de Manejo General y Masivo de Cadáveres por COVID-19 (SARS-CoV-2) en México”, donde se desglosa el procedimiento para personas que fallecieron en hospitales, en sus hogares o la vía pública.

Al morir el paciente, se deberá informar a los familiares a la brevedad y preparar el cadáver para su traslado a la morgue. Todas las personas que tengan contacto con él contarán con equipo de protección: guantes no estériles, mascarilla quirúrgica (o N-95 si se hará necropsia), bata impermeable con manga larga, careta o goggles y, de ser necesario, zapatos desechables o botas.

Los familiares identificarán el cuerpo conforme a los lineamientos de las instituciones de salud. Antes de su traslado puede permitirse el acceso a dos familiares o amigos más próximos, a quienes se les proporcionará equipo de protección y no podrán acercarse, ni besarle o tocarle. 

Posteriormente, se llevará a la morgue en una bolsa biodegradable, que se desinfectará por fuera con una solución de hipoclorito 0.1% (1000 ppm). Igualmente se sanitizará con la misma sustancia el espacio y los elementos que tuvieron contacto con él. 

Solo se realizará la necropsia si se cuenta con un ambiente seguro y se puede cumplir con las recomendaciones de bioseguridad y uso adecuado del equipo de protección. Se deberá hacer en una habitación adecuadamente ventilada y minimizar los procedimientos que generen aerosoles, como el uso de sierras eléctricas.

La familia ya deberá contar con servicios funerarios contratados. Los restos pueden incinerarse o inhumarse, de acuerdo a los deseos de la persona o sus parientes, de manera inmediata. Sin embargo, si no es posible la cremación debido a la saturación de casos, se procederá al entierro. Tampoco se realizarán procedimientos de limpieza, intervenciones estéticas o de embalsamamiento.

El cadáver se introducirá en el féretro sin retirar la bolsa de trasladado. Una vez cerrado y desinfectada la parte exterior no representa ningún riesgo para quienes lo manejen. Sí se pueden realizar funerales, aunque no se recomiendan, pero no podrán participar más de 20 personas, ni durar más de cuatro horas, se seguirán las medidas de sana distancia y se pide no abrir el ataúd. En caso de ser incinerado, las cenizas son un peligro infeccioso.

¿Qué pasa con los cuerpos no identificados?

Si los familiares no reconocen al fallecido o no lo reclaman en un lapso de 12 horas, se informará al SEMEFO para emitir un informe que acredite la realización de un examen externo del cadáver. Se adjuntará fotografía del rostro, señas individualizantes y datos de huellas digitales y muestras genéticas para enviarse a la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas.

Posteriormente, se colocarán los restos en tumbas individuales, no en fosas comunes. Si los familiares reclaman después del entierro, deberán esperar 180 días antes de poder inhumarlo. Está prohibida la incineración de cuerpos no identificados o identificados y no reclamados.

¿Qué pasa si muere en casa o en la vía pública?

Si la persona no cuenta con diagnóstico, pero presentaba síntomas de enfermedad respiratoria se manejará como caso sospechoso y se podrá solicitar la necropsia. El aislamiento y manipulación de cadáver se realizará en el lugar del deceso y la sanitización del área será responsabilidad de la Secretaría de Salud, quien además establecerá un cerco epidemiológico.