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“Me encanta que sea tan real. Vivieron en ese mundo”, declaró. “Me divierte mucho ver cómo enloquecen sus imaginaciones. Son niños reales con los que cualquiera se puede identificar, no brujas y magos a la antigua”

Es difícil imaginarse la vida antes de Harry Potter, cuando palabras como “muggle” u “Quidditch” no formaban parte de la lengua cotidiana.

Si se entiende como clásica una obra de calidad persistente y comprobada, entonces a medida que surge una nueva generación de fans de Harry Potter, parece que el mago va rumbo a convertirse en uno.

Harry Potter recibe un poco de ayuda por una franquicia de US$25.000 millones que, según CNBC, ahora cuenta con dos parques temáticos, tours por el estudio en Londres, versiones de los libros con ilustraciones nuevas y una gran parafernalia de hechicería.

Después está la resurrección del mundo de la magia. Con la película “Animales fantásticos y dónde encontrarlos”, de J.K. Rowling, expandió la historia canonizada, lo que promete una serie de películas, cuentos, ensayos y datos nuevos sobre el mundo mágico en Pottermore, el sitio web de la escritora. El último verano boreal, el lanzamiento de “Harry Potter y el legado maldito”, una obra de teatro basada en un cuento escrito por Rowling que actualmente se representa en Londres, se transformó en un best-seller instantáneo al vender más de 4 millones de copias en la primera semana, de acuerdo a The Wall Street Journal.

Gran parte del fervor sigue siendo impulsado por fans de veinte años o más que se hicieron como lectores con la serie original de libros de Harry Potter. Sin embargo, a juzgar por el número de magos del tamaño de una pinta que andan por ahí en batas de Hogwarts durante Noche de Brujas, es fácil advertir que la Pottermanía pasó a la siguiente generación.

La historia universal

“Niños y adultos pueden verse en las historias”, afirmó Amy H. Sturgis, profesora asistente de Estudios Liberales de la Universidad Lenoir-Ryhne, en una entrevista reciente. “Los dilemas morales, las decisiones que enfrentan Harry y sus amigos, grandes temáticas como hacer lo correcto en vez de lo sencillo… esas cosas son eternas. Todos se pueden identificar con eso. No es una historia que dure un cuarto de hora”.

Es el carácter universal de la historia lo que le permitió salir de las estanterías y llegar a las aulas. Sturgis viene dictando clase en varias versiones de un curso autónomo de nivel universitario sobre Harry Potter desde 2003.

Incluso antes de que saliera el último libro, Sturgis aprovechó la idea de utilizar la serie de Harry Potter como una excelente herramienta instructiva. Ella entendió las historias como una prueba de alfabetización cultural para los lectores.

“Pensé que sería muy útil enseñarlas porque J.K. Rowling las desarrolló a partir de muchos elementos anteriores: mitología clásica, romance artúrico y gótico, novelas de detectives, de madurez, de la búsqueda del héroe y de la época escolar británica”, explica Sturgis. “Ella leyó tanto y está tan informada que usó muy bien todas esas partes”.

También ayuda que los lectores lleguen a su clase con mucho entusiasmo por la historia. Además, la profundidad a la que se puede estudiar la saga de Harry Potter rinde una excelente discusión en clase, según Sturgis.

“En aquel momento pensé, y sigo pensando, que Harry Potter recompensa una relectura”, sostuvo la profesora. “Uno no se encuentra a Harry Potter una vez y sigue adelante. Uno vuelve a él”.

Sturgis dijo que como Rowling abrevó de tantas tradiciones literarias, no es más que natural que los fans de Harry Potter hayan desarrollado extensiones propias de la historia original.

“Es una ramificación natural del tipo de historias que ella cuenta. Sus historias no son originales. Para esta nueva generación, la cosa no termina con Harry Potter. Hay muchas salidas. Alienta la participación activa”, declaró Sturgis.

En efecto, lo que los fans crearon a partir de Harry Potter es casi tan fascinante como la misma saga. Está U.S. Quidditch, un ente regulador nacional que ayuda a más de 4.000 jugadores del deporte inventado por Rowling. Los jugadores corren por el campo con escobas entre las piernas, lanzan una pelota (la Quaffle) y tratan de atrapar la Snitch (en el caso de la versión muggle, es un corredor vestido de amarillo chillón brillante con una bandera atada a la cintura). Con énfasis en los equipos mixtos, una de las misiones de U.S. Quidditch es promover los deportes inclusivos en materia de género, de acuerdo a usquidditch.org.

También está la Harry Potter Alliance, un grupo de promoción que hace todo tipo de cosas, desde enviar peticiones a Warner Brothers para que venda chocolate obtenido con iniciativas de comercio justo hasta recaudar fondos para enviar donaciones a Haití, según su página web.

Y por supuesto, están los sitios web de los fans, donde todo el mundo, desde lectores ocasionales hasta los fanáticos más devotos, puede congregarse para prolongar su experiencia con Harry Potter.

Sin embargo, incluso esos sitios prosperan con una herramienta didáctica específica.

“Sin lugar a dudas esa es nuestra misión: seguir propagando el amor, la amistad, la valentía y la aceptación”, declaró Kat Miller, directora creativa y de marketing de Mugglenet. “En verdad creemos en la lección que J.K. Rowling y Harry Potter le dieron al mundo”.

Fundada en 1999 por Emerson Spartz, que por entonces tenía doce años, hoy la comunidad Mugglenet llega a unos 16 millones de fans todas las semanas mediante redes sociales, según Miller.

No obstante, incluso con tantos fans, Miller dijo que la comunidad se siente como una gran familia. Miller afirmó que muchos fans acuden al mundo de Harry Potter en busca de consuelo.

“Es un escape, un mundo y una historia al que pueden entrar”, sostuvo. “Pueden huir de sus vidas por un ratito”.

De todas formas, según Miller, la razón por la que los lectores siguen regresando se debe al estilo de Rowling.

“(Rowling) creó personajes reales, con profundidad, con los que uno se puede identificar”, afirmó. “El hecho de que puedan hacer magia es insignificante porque tienen sentimientos de verdad. Todos conocemos a una Hermione, o a alguien temerario como Sirius, o quejón como Filch”.

Harry, el maestro

Sin embargo, a pesar de sus temáticas globales y amplio atractivo, algunos maestros todavía presentan actitudes conflictivas en relación con la enseñanza de Harry Potter en clase, sostuvo James Kelly, profesor asociado de Lengua Inglesa en la Mississippi State University-Meridian y uno de los autores del libro “Teaching with Harry Potter: Essays on Classroom Wizardry from Elementary School to College”.

Kelly ha investigado en detalle el uso de Harry Potter como herramienta didáctica en las escuelas. 

Descubrió que a pesar de que muchos profesores son fans de los libros, ellos se muestran renuentes a clasificar los escritos de Rowling en la misma categoría que nombres como Nathaniel Hawthorne y Zora Neale Hurston. Eso significa que Harry Potter recibe poca cobertura en el contexto de los textos literarios. 

Quizás los maestros lo usen como muletilla para hablar sobre arquetipos de héroes, pero la saga no tiene el mismo peso que los clásicos consagrados de la literatura.

A Kelley no le parece que esto sea necesariamente malo. Según él, debería existir un equilibrio entre la enseñanza de literatura consagrada y popular. Las temáticas de Harry Potter son eternas, y es sólo cuestión de tiempo hasta que la serie de Harry Potter logre ingresar a la categoría de los clásicos.

“La distancia y el paso de los años nos permiten volver a leer obras y pensar en ellas con sentido crítico”, afirmó Kelley. “Dentro de treinta años, no podrán huir de Harry Potter. Va a ser uno de esos grandes textos, como ‘Matar un ruiseñor’”.

Mientras adultos e investigadores debaten los méritos literarios de Harry Potter, para niños como Zeke Jacobs, de Layton, Utah, lo que vuelve a los libros tan atractivos como una cerveza de manteca caliente es la aventura.

Zeke, que tiene ocho años, contó que devoró el primer libro en un solo día, porque “soy el que más rápido lee en la clase y la escuela”.

Los libros le gustan por las acciones valientes y por supuesto, por la magia.

“Los hechizos son geniales”, declare. “Todo lo que hacen es como una nueva aventura. Me gusta que hagan cosas realmente arriesgadas”.

Es una obsesión que Christy Jacobs, la mama de Zeke, puede seguir de cerca. Ella vio cómo cada uno de sus cuatro varones pasó por diversas etapas de fanatismo por Harry Potter y no podría estar más contenta con ello.

“Me encanta que para ellos sea tan real. Vivieron en ese mundo”, declaró. “Me divierte mucho ver cómo enloquecen sus imaginaciones. Son niños reales con los que cualquiera se puede identificar, no brujas y magos a la antigua”.

Además, los elementos que convierten a Harry Potter en una herramienta didáctica muy poderosa en clase también llegan al hogar.

“La historia repercute. Está llena de verdad”, sostuvo Jacobs. “Hay bien y mal. Es parte del atractivo”.

En cuanto al próximo estreno de “Animales fantásticos…”, Jacobs contó que sus hijos están entusiasmados.
“Cualquier cosa que tenga la etiqueta de Harry Potter los atraerá”, afirmó.