Hace días, circuló un video en el cual Luciano Concheiro, subsecretario de educación superior de la SEP, y nombrado como “uno de los pensadores detrás de Morena”, aseguraba que “el comunismo es necesario para transformar al México actual”. Y reiteraba: “Debemos proponernos el comunismo, como sociedad emancipada de toda explotación del ser humano y destrucción de la naturaleza."

La fracción bolivariana de Morena lagrimeaba, mientras aplaudía de pie con la boina roja de Hugo Chávez bien plantada. Ahí estaban, Yeidckol Polevnsky, Héctor Díaz Polanco, Dolores Padierna, René Bejarano, Irma Eréndira Sandoval, John Ackerman, Gibrán Ramírez, Víctor Toledo, Gerardo Fernández Noroña, Martí Bartres y Paco Ignacio Taibo II.

El eco de esos aplausos lacrimosos resonaban en los miedos más profundos de clasemedieros y clasealteros mexicanos resumidos en una frase: “Dios mío, que México no se convierta en otra Venezuela”.

Puntualizo las siguientes razones para atemperar ese pánico:

1. Luciano, quien por cierto es especialista en sociología rural, no en educación, sufre de una enfermedad llamada “infantilismo de izquierda” por Lenin. El comunismo como tal nunca existió, excepto como concepto en el Manifiesto Comunista de Marx y en la ideología de dictadores izquierdistas como Stalin, Mao y Pol Pot que lo utilizaron de manera doctrinaria para controlar a sus seguidores.

2. La fracción pro bolivariana dentro de Morena, no tiene peso político relevante para orientar un proyecto de gobierno en esa dirección. Están por perder el control del partido; recién lo perdieron en el Senado y en la Cámara de Diputados. Del gabinete destacan, sólo Irma Eréndira Sandoval (Función Pública) y Víctor Toledo (Medio Ambiente).

3. AMLO no es un hombre de izquierda: por el contrario, es un “populista conservador con influencias religiosas”.

4. Más allá de su idealización bolivariana, el proyecto económico y político de Hugo Chávez está hecho polvo. Peor aún, sus aliados Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil, Nicaragua y Honduras están en crisis.

5. El Estado mexicano depende del alto empresariado mexicano para impulsar tasas de crecimiento cercanas al 4%. De 7 a 8 pesos de cada 10 que integran el PIB nacional proviene de la inversión privada.

6. La cercanía con Estados Unidos imposibilita cualquier brote para instalar un Régimen pro “chavista” en México.

Luciano desbarró, quizá porque recordó su febril activismo de izquierda en la UNAM. Pero solo fue eso: una temperatura nostálgica de enfermo joven, casi niño, nada más.