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Las pruebas científicas realizadas permiten medir dos tipos de percepción espacial: la bidimensional y la tridimensional

Con el objetivo de conocer más a fondo el funcionamiento del cerebro, CogniFit ha publicado un análisis que evalúa la capacidad espacial en hombres y mujeres de algunos países de Europa (España, Francia, Alemania e Inglaterra) y Estados Unidos.

Las pruebas científicas realizadas permiten medir dos tipos de percepción espacial: la bidimensional y la tridimensional, y evaluar las diferencias cognitivas entre ambos sexos.La inteligencia espacial es reconocida como una de las 8 inteligencias múltiples. Aunque no seamos conscientes, de ella depende nuestro nivel de éxito realizando multitud de tareas.

La percepción espacial, por su parte, es la habilidad cognitiva que nos permite crear una representación mental del medio que nos rodea, identificar el entorno, percibir el espacio y orientar y dirigir nuestros movimientos. Dentro de los tipos de percepción espacial, este estudio se centra en la bidimensional y la tridimensional.

En la percepción espacial bidimensional solamente existen dos dimensiones: ancho y alto, es decir, no hay volumen. Según los datos recogidos, no existen diferencias significativas entre hombres y mujeres en la ejecución de tareas que requieren manipular mentalmente objetos y sus partes en un espacio bidimensional. Este análisis, sitúa incluso la ejecución de las mujeres de 18-34 años ligeramente (1.6%) por encima de ellos.

Según Cristina Nafría, neuropsicóloga de CogniFit, “estos datos podrían ayudar a desmentir el mito de que las mujeres son menos eficientes que los hombres interpretando un mapa”.

¿Eres capaz de interpretar bien un mapa?, ¿Se te da bien resolver rápidamente los laberintos en un pasatiempos?, ¿Mantienes buena organización espacial cuando pintas o dibujas? Si la respuesta a estas preguntas ha sido afirmativa, los niveles de percepción espacial bidimensional serán adecuados.”

Un espacio tridimensional vendría dado por una dimensión de proximidad o alejamiento respecto a nosotros. Por tanto, las actividades que realizamos en interacción con nuestro entorno se dan en este espacio tridimensional.

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Los datos recogidos en el análisis prueban que los hombres demuestran mayor destreza cognitiva (7.5%) interpretando y procesando información espacial en clave de profundidad. Como explica Cristina Nafría, “estos datos cognitivos podrían confirmar el mito de que los hombres presentan una mayor eficacia de ejecución en tareas que requieren manipular mentalmente información tridimensional, como podría ser aparcar un vehículo o conducir sin pisar la línea blanca del carril”.