El Club de Movilidad Internacional tiene la intención de establecer relaciones entre alumnos de la UAdeC no solo para practicar inglés, sino para comprender mejor otras culturas.
El Club de Movilidad Internacional tiene como intención que los participantes practiquen el inglés y compartan su cultura con los participantes

El futbolista australiano Tim Cahill dijo en alguna ocasión que un viaje se mide mejor en amigos que en millas; el Club de Movilidad Internacional tiene la intención de establecer relaciones entre alumnos de la UAdeC no solo para practicar inglés, sino para comprender mejor otras culturas. 

Dicho club se encuentra bajo la responsabilidad de Marcelo Lara, coordinador de RI, y la coordinación de Diana Rodríguez, estudiante colombiana de la carrera de Negocios Internacionales que se encuentra en México para realizar sus prácticas profesionales.

“Se nos ocurrió que durante este semestre, podíamos tener este club con tres propósitos principales: que los alumnos nos ayuden a difundir las actividades de la coordinación en su escuelas, fomentar el idioma inglés a través de la conversación y dar la oportunidad de interactuar con estudiantes extranjeros”, aseguró Lara. 

El club dio inicio el pasado viernes con 12 estudiantes de distintas carreras de la UAdeC como la Facultad de Ciencias de la Administración, la Facultad de Ciencias Químicas, la de Arquitectura y la de Artes Plásticas.

Sin embargo, espera extender la actividad a las demás unidades y permitir el acceso a alumnos y personas que estén interesadas en participar sin estar llevando a cabo el servicio social, por el simple gusto de vivir la experiencia. Hasta el momento se espera la participación de estudiantes cubanos y brasileños en próximas sesiones.

A la primera sesión las invitadas fueron Winona Odette Tillard originaria del sur de París y Chia - Hua Lin de Taiwán, ambas radicando en Saltillo, ciudad a la que llegaron y en la que permanecen por amor, pues ambas tienen a su pareja aquí y mientras la francesa trabaja, Chia - Hua se dedica a aprender el español.

A manera de mesa redonda, inició la sesión donde los participantes intercambiaron aspectos de su país, se hicieron preguntas y convivieron durante una hora.

Estos fueron algunos de los temas de la conversación (completamente en inglés) que trataron los jóvenes de los tres continentes. 

México desde Francia y Taiwán 
Cuando Chia - Hua le dijo a sus amigos que se venía para México sus amigos preguntaron si no le daba miedo “ustedes saben por los - y hace el gesto de estar disparando una ametralladora -”. La familia de Winona también tuvo miedo, sobre todo cuando les comentó que se dirigía al norte del país. “Las películas hacen que uno tenga muchos prejuicios sobre México, sabemos que existe pero ahora sabemos no es cosa del día a día”, dijo la francesa.

La comida 
En los tres continentes la comida es algo muy diferente. La taiwanesa aseguró que no ha sido muy difícil acostumbrarse a la comida mexicana pues la comida picosa también es costumbre en su país, aunque ya fue una víctima inocente más del chile habanero. 
“Un amigo me dijo que jamás dijera esto en público en español, pero ¡me gusta mucho el chorizo!” dijo entre risas. Por su parte a Winona sí le sorprendió mucho el picante y jamás le cree a un mexicano cuando dice que algo no pica, que lo dulce es demasiado dulce y le sorprende cómo mientras en Francia los tres tiempos de la comida son muy estrictos, acá nos comemos todo de un sola vez. Además le encanta la discada.

Los saludos 
Para ellas fue muy sencillo acostumbrarse a los saludos pues todos les dijeron al menos un buenos días sin siquiera conocerlas recordó divertida Chia-Hua. Por su parte Winona está feliz de no tener que besar cuatro veces a cada persona para saludar y despedirse como es costumbre en su región y está contenta de que con un hola general se suficiente.

La fiesta a la mexicana 
Algo que les pareció extraño fue la forma en la que los mexicanos hacemos fiesta. “Yo fui a una quinceañera y me sorprendió mucho que llegamos a las 11 y estaban sirviendo la cena, nosotros (en Taiwán) cenamos cerca de las 6 de la tarde, tuve que cenar yo antes”, comentó Chia-Hua. Esto se debe a la impuntualidad, que como menciona Winona, es muy raro hacer citas a las 7 para que el evento comience a las 8 y la gente llegue a las 9, sin embargo ha sabido manejar muy bien las amanecidas. 

Lo bueno de México
Ambas aseguran haber tenido buenas experiencias conviviendo con los mexicanos. Para la taiwanesa aún es difícil lidiar con el sistema de transporte en la ciudad “pido ayuda y aunque nunca entiendo las indicaciones, siempre me hacen caso. También me gusta que la gente te saluda sin conocerte, al principio me extrañaba porque allá siempre estamos apurados, pero me gusta mucho”, dijo.