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El negocio pierde 90% de rentabilidad

De tres años a la fecha, el rastro de Saltillo ha perdido el 90 por ciento de rentabilidad, pues de mil 500 cabezas de ganado que recibía al mes, ahora mensualmente sólo le llegan 150, según las cifras de la gerencia.

En los buenos tiempos los animales eran llevados por pequeños ya medianos empresarios que buscaban la matanza para comercializar en carnicerías de la región sureste, pero ahora los comerciantes de carne prefieren comprar producto foráneo, sobre todo congelado y engordado en Monterrey.

Es por ello que la concesionaria regiomontana, Maquilador y Exportador de Carnes SPR de RL de CV, ha iniciado una nueva estrategia para atraer clientes de otros estados como Nuevo León, Tamaulipas y Zacatecas, explicó el gerente, Marco Antonio Sánchez.

“No ha crecido nada (el rastro), por eso estamos buscando clientes de fuera para hacerlo costeable, hora es incosteable, tenemos una plantilla de 50 gentes y lo que llega a entrar para  sacrificio apenas alcanza para pagar sueldos, algo del seguro, y gastos como luz”.

 

Actualmente, los clientes frecuentes que utilizan el rastro son ganaderos locales que buscan vender en sus pequeñas carnicerías, así como un cliente de Torreón que desde hace tres semanas, ocasionalmente, matan 300 cabezas cada semana, con lo que “salen a flote”.

Según expertos, el número ideal de sacrificio serían 500 animales diarios, con lo que el negocio sería rentable de nueva cuenta, una cifra que se tenía en este rastro hace poco más de ocho años, cuando fue el auge del negocio que lleva al menos 20 años instalado en Saltillo.

“Muchos de los clientes medianos o grandes que tenemos, es porque ellos mismos tienen sus corrales, sus engordas, y ellos mismos venden y hacen su negocio redondo, pero sí conocemos coyotillos  que quedaron de hace años, pero les quedaron pocos animales, y ahora son sólo vendedores”.

Según Marco Antonio Sánchez, quien es médico veterinario, la carne que sale del rastro de Saltillo es de las más “limpias” porque no está inyectada ni procesada o alterada, sino que aún se mantiene una línea de producción completamente sana para la carne.