En su intervención, el obispo Raúl Vera, además de cuestionar las lógicas del neoliberalismo manifestadas a nivel local. Foto: Archivo
Liderados por el Obispo de Saltillo, analizan los problemas de inseguridad, el basurero tóxico y acceso a servicios

Diferentes activistas se reunieron ayer para anunciar su postura en torno a varios temas de importancia a nivel nacional, estatal y municipal, relacionados con la protección del ecosistema, la desaparición de las personas y el acceso a los servicios básicos por el sector más pobre de Saltillo.

Durante el evento, lo diversos especialistas,  investigadores y campesinos hicieron un llamado a las autoridades y a la sociedad, sobre adquirir  conciencia en los temas como el fracking, desaparición forzada, los derechos humanos de las mujeres, el acceso al agua, y la situación del basurero tóxico en General Cepeda.

En su intervención, el obispo Raúl Vera, además de cuestionar las lógicas del neoliberalismo manifestadas a nivel local —como la “nueva” ciudad en Derramadero—, llamó a la organización a perder el miedo como lo han hechos las madres y familiares de las víctimas de desaparecidos.

ALERTA DE GÉNERO, TEMA PENDIENTE

Sobre la falta de alerta de género, después del asesinato y violación de la adolescente de 15 años en Ramos Arizpe, recomendó realizar la alerta de género y tachó como principal motor de la situación, las precariedades de la vida laboral que ofrecen las empresas en Coahuila

“Se tiene que dar una alerta de género. Es lamentable.  Según los medios está implicado un menor de edad. Esto es el resultado de que sus padres no estén en casa.

¿ORILLADOS AL CRIMEN?

Citó el testimonio de cómo un joven involucrado en el narcotráfico le comentó al Obispo que conoció a los narcotraficantes desde los seis años de edad, mientras sus padres cubrían jornadas de hasta 12 horas.

“Ese es el drama que tiene la sociedad el día de hoy. Los sacan de su casa 12 horas seguidas para ganar poco. El sueldo ni siquiera les alcanza para pagar una niñera”.

A la anterior situación la llamó “nueva trata de esclavos”, en la que la inversión privada y el Estado se enriquecen a costa del deterioro de la vida de los obreros.