En recuerdo de Lorenzo Cárdenas, por su congruencia y honorabilidad

Volatilidad financiera que proviene de la desconfianza, es decir que la economía mundial, a 7 años de la crisis de 2008 –desequilibrio que ya se anunciaba desde 2002-, aun no se recupera y el camino de crecimiento sostenido aún es largo.

Dese principios del Siglo 21 en EU el mercado de productos se sobre ofertó y asimismo el mercado financiero, es decir que ante el ciclo natural de descenso de la economía -que implica aumento en las personas desempleadas-, el mercado crediticio creció sin control e igualmente los seguros sobre hipotecas y las transferencias de deudas, pero ante el inicio del “no pago” el mercado sobre ofertado se vino abajo provocando la primera gran crisis de esta centuria.

Así pues los mercados aún continúan con exceso de oferta, pero la demanda agregada aún no se recupera, sobre todo en la Unión Americana y en Europa, por eso la inversión directa se inhibe dado que las ventas y ganancias no son las esperadas, el desempleo persiste en dicho círculo vicioso. 

Los Países desarrollados aún se encuentran en recesión y los principales afectados son los Países emergentes y los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) cuya oferta se acogió al crecimiento global de los 90 del siglo pasado y a la desregulación de la primera de este siglo, lo que los llevó a un crecimiento promedio de 8% en 10 años.

La economía China, es un buen indicador de lo que sucede en el mundo en materia de inversión y comercio internacional, porque los mercados de colocación no son lo suficientemente fuertes para acceder a la oferta del gigante asiático, así la dinámica económica del dragón decrece y, por lo pronto, no se recupera  y genera un menor crecimiento de alrededor de 6.5% en el último año… lo mismo sucede con Brasil y Rusia con 3%.

De ahí la volatilidad en los inicios de este año, de ahí la desconfianza de los mercados financieros en las bolsas del mundo, sobre todo en Shanghai y Shenzhen, y esto repercute en la especulación bursátil mundial.

A esta expectativa negativa se añaden dos aspectos que según se vea pueden ser positivos o negativos. Los reducidos precios del petróleo que ya se sitúan en menos de 30 dólares por barril –la mezcla mexicana alrededor de 24 dólares- lo que implica menos ingresos para los Países productores, pero menos costos de producción para los Países importadores, lo que impacta positivamente la reducción de precios y por ende de la tasa de interés y, asimismo, una posible ruta de inversión directa, en tanto se reactive la demanda agregada.

El segundo aspecto es que irresponsablemente la Reserva Federal de EU anunció que en este año se esperan por lo menos cuatro alzas en su tasa de interés referente, lo que genera especulación y salida de capitales de los Países subdesarrollados, impactando el tipo de cambio en depreciación; sin embargo, positivamente esta depreciación puede elevar las exportaciones de los países señalados, pero  en tanto se reactive la demanda en los Países receptores de los capitales golondrinos, sobre todo EU. En este año el FMI sitúa el crecimiento mundial en alrededor de 3%.

Con desconfianza la volatilidad financiera continuará afectando la economía real por lo menos en los primeros meses del año, así el rango de depreciación en México será de 17.60 a 18.40 por dólar; en 2015 el crecimiento económico sería 2.5. Este nuevo año, con precios bajos del petróleo, menores costos de producción con menor inflación, depreciación que puede incrementar exportaciones y posibles inversiones privadas en energéticos, el crecimiento estaría en rango 2.5 a 3%. Aunque los salarios tienden a reducirse absoluta y proporcionalmente.

*Catedrático de la Facultad de Economía de la UAdeC