Foto: Francisco Rodríguez
La empresa de lácteos miente en declaraciones, acusan

César Motola Berlanga, heredero de María del Carmen Berlanga Valdés hija de Ignacio Berlanga García (ambos fallecidos), mantiene un juicio mercantil contra la empresa por no reconocer 50 acciones fundadoras que forman parte del capital social de la empresa, sin derecho a retiro y que constan en las actas constitutivas pertenecientes a la serie ‘A’.


Inconsistencias, errores, retrasos sin justificación, extravío de expedientes y demás obstáculos, son a los que se ha enfrentado el señor Motola Berlanga, quien únicamente quiere que se le reconozcan las acciones que por ley le pertenecen. 


Motola, con pruebas irrefutables de su ascendencia, promovió en 2013 el juicio mercantil 996/2013 en contra del ex director general de LALA de México, Arquímedes Celis Ordaz, para exigir a la empresa se le reconozcan acciones que le pertenecían a su abuelo Ignacio Berlanga y que nunca fueron ni vendidas ni adjudicadas a nadie, según registros. 


El juicio lo atrajo el Juzgado Primero de Primera Instancia en materia Mercantil en Torreón, a cargo de la jueza Lorena Ivone Rodríguez Fernández. Pese que se citó al director general de la empresa lechera, al juicio acudió en representación el abogado Yonari Hernández Castillo. Según el señor Motola Berlanga, en la audiencia el abogado admitió que existe registro de 50 acciones a nombre de Ignacio Berlanga García. 


“En la audiencia la jueza pregunta al abogado ‘¿existen las acciones registradas de Ignacio Berlanga? ¿Siguen a nombre de él? ¿El señor Motola es un descendiente que tiene derecho?’ y a todas el abogado contesta que ‘sí’”, recordó el afectado. 


En la misma sentencia 120/2015 de la jueza, ésta reconoce que el señor Motola comprueba que es heredero, sin embargo, la jueza argumenta que “no es suficiente para acreditar el legítimo derecho a heredar” por lo que “omite dar sentencia” sin argumento aparente, según se lee en la resolución del 12 de mayo de 2015 a la cual tuvo acceso Vanguardia. 


“Compruebo que ya murió mi abuelo y que tenía un testamento, pruebo que ese testamento llegó a la terminación del encargo por parte de las albaceas, posteriormente pruebo con bases y artículos que las acciones son un bien omitido y que por ley soy derechoso, ya que pruebo que mi abuelo tenía una hija, mi madre”, explicó. Aún así, la jueza no lo reconoció.

El afectado apeló la sentencia ante el Tribunal Colegiado y el magistrado José Francisco Gómez Gómez ratificó la resolución de la jueza, la cual está plagada de errores, como cambiar el segundo apellido del abuelo de Ignacio Berlanga García a Ignacio Berlanga González o nombrar a la madre del señor César Motola como albacea cuando siempre fue heredera. 


Actualmente el señor Motola Berlanga interpuso un amparo directo contra el colegiado pero se le castigó a pagar los costos de la parte contraria. 

¿LALA es la ley?    

En el transcurso del juicio, el abogado defensor de LALA argumentó que la dirección general no existía y que por lo tanto la denuncia no procedía. Además, mostró un supuesto acuerdo de asamblea de accionistas donde renuncia el director Arquímedes Celis Ordaz, sin embargo la presenta sin el registro público de la propiedad.
     

“Yonari Hernández dice que no puede declarar Arquímedes Celis porque jurídicamente no existe ese puesto. Demostramos que sí existe y desviamos el juicio. Solicitamos un incidente criminal ante el ministerio público por mentir el abogado”, contó César Motola.
     

Motola Berlanga pidió a Nadia Carmina Galarza Rodríguez, agente del Ministerio Público de la delegación Laguna I de la Procuraduría de Justicia, mande declarar al notario Hugo García Sánchez, quien supuestamente dio fe del acta que presentó el abogado de LALA.
   

 “Se ven en una situación sumamente complicada y acuden a actos de corrupción porque no envían citatorios ni al notario ni al director general. Era inminente que el acta que presentaba el abogado Yonari Hernández era totalmente falsa y sin registro alguno”, consideró Motola.
     

El 4 de febrero de 2015, la agente del MP, Nadia Carmina Galarza Rodríguez, dio vista de no ejercicio de la acción penal en contra de Yonari Hernández Castillo, abogado de la empresa LALA por el delito de Abogados, Patronos y Litigantes, según la averiguación previa LI-VI-407/2014.
   

“A mí Nadia me dijo ‘LALA aquí es la ley’. Pido que citen al director en el ministerio público y me dice que no tiene ninguna obligación de interrogar a nadie. Desaparece el expediente y lo reponemos porque tengo copia certificada. Ya empiezan con el juego sucio”, narró César Motola.
     

El caso se trasladó a la Subprocuraduría de Control de Juicios y Constitucionalidad, donde el 13 de agosto, la Secretaría de Acuerdos de la Subprocuraduría de Control de Juicios y Constitucionalidad, ordenó a la agente del ministerio público de la delegación Laguna I, Nadia Carmina Galarza Rodríguez, investigue el organigrama, gire orden de investigación para que al comandante de la Policía Investigadora del Estado investigue el domicilio de Arquímedes Celis Ordaz, para que una vez encontrado, gire citatorio para que realice una declaración testimonial sobre la investigación. Se le dio 30 días hábiles y a la fecha no ha respondido.


“En Saltillo le ordenaron que cite al director de LALA y hace caso omiso. Un día antes acudo con la agente y me dicen que no está, que anda en un evento de sus hijos. Al día siguiente regreso y resulta que el día que estaba en el supuesto evento de sus hijos, hizo la declaración el director Arquímedes Celis. Era inminente que nunca hizo tal declaración. Existe una coalición, ya que una de las observaciones es que en la supuesta declaración se hallaba la copia de la credencial de elector a color del director, sabiendo que en la Procuraduría las impresoras son de blanco y negro”, denunció. Motola exigió a la autoridad competente finque responsabilidades a los funcionarios involucrados.


El señor César Motola Berlanga acudió a Vanguardia porque consideró un atropello por parte de las instancias judiciales y de la misma empresa LALA, el que no le reconozcan, lo que a las pruebas es irrefutable: que es heredero de Ignacio Berlanga, accionista de LALA, y cuyas acciones siguen vigentes.