Algo sucede con nuestra economía y sus estrategas, porque reformas tras reformas y planes tras planes el crecimiento se mantiene en un magro dos por ciento

Ambos de la misma ideología, el 1 de noviembre el presidente Peña Nieto entregó un reconocimiento al expresidente Felipe Calderón por su “valiosa aportación al desarrollo económico, político y social del país” (¿…?), esto en el marco del 70 aniversario del ITAM, institución académica privada, emblemática neoliberal cuyas enseñanzas de economía se aplican desde hace más de treinta años en México y que literalmente han fracasado.

Actualmente parecerá que todos los males económicos del País nos vienen de fuera: que si la tasa de interés en Estados Unidos  o su nivel de inflación, que si China depreció su moneda, que si el brexit de Gran Bretaña de la Unión Europea, recientemente las elecciones entre personajes polémicos en el vecino país del norte, etcétera, etcétera, etcétera.

La verdad es que algo sucede con esta economía nuestra y sus estrategas, porque reformas tras reformas y planes tras planes el crecimiento se mantiene en un magro dos por ciento promedio en más de 25 años; el poder adquisitivo de los mexicanos ha caído más de 40 por ciento en esos mismos años; por tanto la pobreza se incrementó de 25 millones a 60 millones de personas; prácticamente la productividad se ha estancado; la dependencia económica de todos los sectores se ha acentuado, sobre todo la dependencia alimenticia que en promedio se importa el 40 por ciento de los productos agrícolas; sin dejar de lado el mal manejo de las paraestatales Pemex y CFE, cuyos directivos neoliberales las tienen ya al borde de la quiebra para, eso sí, privatizarlas, es decir “plan con jiribilla” que se aplica desde hace 30 años;  además a esto se añade la deuda pública federal (incluido por supuesto el gran fraude llamado Fobaproa, de hace 20 años)- que hoy casi representa el 50 por ciento del PIB; ¿y qué decir de la corrupción rampante?; en fin.

Y aun hoy se reciben los vítores y aplausos de los organismos internacionales como la OCDE y el FMI, porque se tienen “finanzas sanas” y existe equilibrio macroeconómico.El FMI facilitó un fondo de 80 mil millones de dólares para, sólo en dado caso, enfrentar contingencias financiera internacionales, como el posible triunfo de la derecha radical en Estados Unidos… claro que sí, pero ese fondo es sólo para garantizar que México cumpla con los compromisos de deuda externa, y si faltara ahí están las reservas internacionales, pero como se dijo: “este fondo da confianza a los mercados”… ¿y entonces porqué se deprecia el peso y en tres años acumula un 40 por ciento de caída? Si la economía mexicana estuviera sólida y existiera una política económica integral sin depender plenamente del exterior, el peso estaría hoy fortalecido. Es más, no habría necesidad de entregar al mejor postor el petróleo, Pemex y la CFE.

Con la reducción del gasto en rubros importantes (como infraestructura productiva, sector agropecuario, investigación, programas sociales, entre otros) los planes para 2017 son afectar aún más la demanda y por tanto el mercado interno ya de por sí débil con la caída de los salarios reales, a partir precisamente de la “reforma laboral” de noviembre del 2012, enviada al Congreso de la Unión por el laureado del ITAM, a escasos días de concluir su inefable mandato cuestionado de origen. 

Mil explicaciones podrán ofrecer y mil excusas para justificar, el hecho es que el modelo neoclásico –o neoliberal- no ha funcionado ni funcionará, porque favorece primordialmente a la oferta que a la demanda y genera más desigualdades que un pleno desarrollo económico. La realidad nos supera, esto no es catastrofismo vano, sólo basta ver los resultados.  Pero que se sigan entregando “reconocimientos”.