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Investigadores del Museo de Historia Cultural de Oslo, Noruega, identificaron incluso una herida en la frente de los restos de más de mil años de antigüedad, infligida por una espada

La mitología nórdica está llena de ejemplos de mujeres guerreras, desde las skjaldmö —o doncellas escuderas— hasta las Valkyirias, guardianas del Valhalla, pero en la vida real los historiadores y antropólogos han negado la existencia de tales ejemplos en la cultura vikinga, hasta el día de hoy.

El Museo de Historia Natural de Oslo, Noruega, a través de una serie de National Geographic, reveló los estudios hechos sobre un cráneo de una mujer que fue confirmada como una guerrera, quien vivió hace más de mil años y fue enterrada junto a un caballo, un escudo, una espada, una lanza y un hacha y cuyo rostro fue reconstruido y presentado en el documental.

La imagen simulada reveló no solo cómo se pudo haber visto en vida sino también una herida causada en batalla —la primera registrada en cuanto a estudios de mujeres guerreras se refiere— que si bien no causó su muerte, pues muestra signos de sanación, sí habla de su papel activo en el ámbito militar de la cultura vikinga.

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Si bien los restos fueron descubiertos a principios del siglo 20 en un cementerio de Solør, Noruega, y desde casi ese mismo momento fueron identificados como pertenecientes a una mujer los investigadores que llevaron el caso en décadas pasadas descartaron que se tratara de una guerrera, a pesar de que fue enterrada rodeada de armas y un caballo de guerra, e incluso llegaron a argumentar que los huesos y las pruebas se confundieron en el proceso y que en realidad el huésped original de la tumba era hombre, pero estas teorías han quedado desacreditadas con la reconstrucción y la herida de batalla.

A este descubrimiento se suma el de la Guerrera de Birka, quien por años sí fue considerada un hombre hasta hace unos años y quien además fue enterrada con un set de un juego de mesa similar al ajedrez, tradición reservada usualmente para los grandes estrategas, por lo que se podría inferir que las mujeres no solo llegaron a ser guerreras, sino también pudieron ocupar altos cargos en las filas militares, como generales.

 

Con información de The Guardian