Frente. La audiencia pondrá a Dilma cara a cara con los senadores que critican su gestión. / EFE
El jueves 25 a las 9 de la mañana el Senado abrirá el juicio que decidirá el destino político de Rousseff

RÍO DE JANEIRO.- Los Juegos Olímpicos quedaron atrás y Brasil se apresta a vivir unos días de furia que definirán su futuro: el capítulo final del impeachment de la suspendida presidenta Dilma Rousseff, cuya destitución parece irreversible.

El jueves 25 a las 9 de la mañana (hora local) el Senado abrirá el juicio que decidirá el destino político de Rousseff y del ciclo de cuatro gobiernos consecutivos del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT).

Según el cronograma, la primera mujer en llegar a la presidencia de Brasil escuchará la sentencia en torno al 31 de agosto. Si es hallada culpable de haber violado la Constitución al aprobar gastos a espaldas del Congreso y manipular las finanzas públicas, perderá su cargo y quedará inhabilitada para la función pública por ocho años.

Si es absuelta, recuperará su gobierno, al que le restan dos años y cuatro meses.

Según todos los sondeos realizados en el Senado, esta economista de 68 años ya no regresará al Palacio de Planalto,. Los datos indican que sus detractores obtendrán entre 58 y 60 votos y superarán la mayoría especial de 54 (dos tercios) necesaria para derrocarla.

Más allá del resultado final, el mundo político brasileño contendrá el aliento el lunes 29 de agosto, cuando la propia Rousseff haga su alegato final ante los 81 senadores, en una media hora para la historia en la que intentará convencer de su inocencia a una tribuna que desde el inicio de su segundo mandato le ha sido hostil.

“Voy a argumentar no solo en favor de la democracia, del respeto al voto directo del pueblo brasileño, sino también a favor de la justicia”, dijo en un encuentro reciente con corresponsales extranjeros. 

Con información de agencias