Esta semana los diputados Tatiana Clouthier y Mario Delgado, del grupo parlamentario de Morena, presentaron una iniciativa para reducir a la mitad el financiamiento de los partidos políticos en México. Sin duda se trata de un tema que despertará intensos debates, pero creo que se concretarse resultará positivo para el país y trataré de explicar brevemente las razones.

No podemos negar que el costo de las elecciones en México es alto y muchos de esos costos dependen directamente del financiamiento que la ley le asigna a los partidos, es decir, los institutos electorales pueden recibir menos, pero los partidos nunca, ya que ello contravendría el marco legal.

Hay quienes argumentan que la reducción del financiamiento público afectaría la equidad en la contienda y la capacidad de competencia de muchos partidos. Yo disiento de esa visión, porque lo que garantiza la equidad no es la cantidad, sino la proporción, es decir, que los partidos reciban financiamiento de acuerdo a los votos obtenidos. De hecho, hay una bolsa común que se reparte de manera igualitaria entre todos los partidos y otra que depende los votos de la última elección.

Por ende, todos los partidos con registro vigente seguirían recibiendo financiamiento, pero además, se mantiene el esquema actual de reparto, lo único es que se reduce el monto y por tanto, nos cuenta menos a los ciudadanos.

Pero además de eso, debemos recordar que los partidos tienen acceso gratuito a tiempos de radio y televisión y esos no se reducen en la iniciativa, por tanto, la capacidad de llegar a los electores a través de los medios no se ve alterada.

No existe una razón objetiva para afirmar que no se puede ser austero en materia de trabajo político electoral y si se afirma lo contrario, estaríamos aceptando que los votantes sólo optan por los partidos que hacen grandes gastos en ellos, lo cual es paradójico, porque sus prerrogativas salen de los propios impuestos de nosotros los ciudadanos.

He sido muchas veces crítico de Morena y sus iniciativas, pero en este caso coincido con la esencia de la propuesta. Prefiero que mis impuestos se gasten en programas sociales, aún cuando no esté muy convenido de la idoneidad de los mismos, que en banderines, camisetas, organización de mitines electorales u otros gastos superfluos que se realizan en el marco de las campañas políticas.

Además, quienes hemos sido testigos de procesos electorales en México, sabemos que en época de elecciones, no hay carencia en los partidos políticos, por ende, en un país con tantas necesidades como México, ¿qué justificaría el dispendio de los partidos en campaña?

A final de cuentas si se reducen las prerrogativas, la disminución será proporcional para todos los partidos. Las diferentes fuerzas políticas se verán afectadas, pero de una forma equivalente, los que hoy reciben más, lo seguirán haciendo y los que reciben menos, seguirán en ese mismo escenario.

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